Teatro | Reseña de HDP Hijos de Primera

por Valeria Vecchi

HDP Hijos de Primera se presenta como una comedia negra que expone las tensiones familiares cuando la ambición se convierte en el motor de las decisiones. La trama empieza con un hombre que está a punto de morir, en ese contexto se crea un pacto entre los hijos y su actual esposa: vender todo y repartirse la herencia antes de tiempo. El plan se derrumba cuando el supuesto moribundo revive y desde ese momento la obra se sumerge en una tormenta de engaños y estrategias desesperadas para sostener la mentira.

La dirección de Martino Zaidelis, con producción de Juan José Campanella,es muy dinámica y precisa. El humor ácido convive con la incomodidad, generando un clima donde la risa surge incluso en medio de situaciones que rozan lo trágico. El texto aprovecha esa tensión para mantener al público atento y convertirlo en su cómplice.

El elenco funciona a la perfección. Andrea Politti deslumbra con su presencia y carisma, Carna despliega su timing cómico, Laura Cymer y Macarena Suárez equilibran la dinámica con mucha frescura y Nacho Toselli consigue algunos de los momentos más celebrados de la función. La interacción entre ellos potencia la historia y evita que recaiga en un solo protagonista: el grupo funciona como un engranaje perfecto.



La puesta en escena es sublime. En cuanto se levanta el telón, podemos ver el jardín de una casa sobre el escenario que parece completamente real. La iluminación marca con claridad los distintos momentos del día y refuerza la tensión en los pasajes clave. El vestuario diseñado por Alicia Macchi aporta matices que subrayan la personalidad de cada personaje, reforzando el tono satírico de la obra.

Lo interesante de HDP Hijos de Primera es cómo logra que el espectador se ría de lo que, en otro contexto, sería un verdadero drama familiar. La obra convierte la desesperación en humor y expone con ironía la fragilidad de los vínculos cuando el dinero entra en juego. Esa mezcla de carcajada y tensión deja la sensación particular de haber visto un retrato deformado pero reconocible de la vida cotidiana.

Con funciones de jueves a domingo en el Teatro Politeama, esta obra se convierte en una opción atractiva dentro de la cartelera porteña. Es un espectáculo que entretiene, sorprende y deja al público con la impresión de haber asistido a un juego teatral donde la risa se convierte en la mejor manera de enfrentar lo absurdo.


Dirección: Martino Zaidelis

Asesor artístico: Rubén D’Audia

Asistente de Dirección: Lucila Zin

Autor: Guillermo Camblor

Diseño de Escenografía: Cecilia Zuvialde

Diseño de Luces: Matías Canony

Diseño de Vestuario: Alicia Macchi

Diseño Gráfico: Nicolás Rejlis

Realización de Escenografía: Mauricio Moriconi

Fotografía: Emanuel Combin

Operador de Luces: Ulises Rolón

Operador de Sonido: Matías Maya

Maquinistas: Marcelo Araujo y Martín Araujo

Vestuarista: Agustín Cigara

Producción Ejecutiva: Nicolás Valenzuela

Producción Artística: Verónica Calvo

Producción General: Muriel Cabeza / Amelia Ferrari


 

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