Teatro | Reseña de Poéticas de Gravedad
Invitación a un encuentro cercano
por Gustavo Noriega
Definida como instalación performática transdisciplinaria, “Poéticas de Gravedad” propone una experiencia inmersiva en la tradición inaugurada por la Organización Negra, en un arco que llega también a Fuerza Bruta.
El ingreso al espacio es de por sí desafiante, invadido por una luz crepuscular y un tubo inflable que habrá que atravesar -pisándolo- mientras el diseño sonoro acrecienta la expectación: curiosidad y algo de preocupación a la vez.
Los performers (Victoria Maurizi, Josefina De Castris, Abril Lukac, Gabriela Azar, Valentín Caringella, Camila Bianchi y Debon Vidal Brevis) además de invitar al público al “viaje”, intervendrán tomando un objeto lleno de aire para realizar movimientos centrífugos en una coreografía simple que puede ser imitada, acelerando y ralentizando el andar, así el público tiene la posibilidad de sumarse al conjunto.
Planteada como una experiencia efímera, es una manifestación inequívoca de arte relacional-por su tendencia a salirse de los límites, a partir de una reunificación con la vida- que sugiere la idea de una partida, de un embarcarse hacia lo desconocido, como "La Peregrinación a la Isla de Citera”, la obra rococó pintada por Jean-Antoine Watteau hace más de cuatro siglos.
La música en vivo, a cargo de Javier Bustos, en parte es producida por la intervención de linternas que afectan a transmisores, provocando distorsiones sonoras. A eso se suman los ruidos que provoca la materialidad de los objetos inflables -altamente alterables- que ocupan buena parte del espacio.
El sonido -que sostiene la tensión- es como el producido por del despegar de una aeronave. A partir de allí, el resto es un juego sin reglas preestablecidas que precisa de la participación de la concurrencia para que se convierta en una celebración.
En Poéticas de Gravedad, no sólo importan los objetos, sino también la “duración”, el tiempo en que se produce el encuentro, la organización de presencia compartida, las imágenes que se crean y de alguna manera, la tribu.
La intersubjetividad forma la base: el tema de la obra es el estar-juntos y la elaboración colectiva de sentido. Se trata de una forma de recuperar y reconstruir los lazos sociales en medio de una sociedad de sujetos aislados, donde se disolvieron los límites entre la música, la danza, el teatro y las artes plásticas para engendrar una obra que produce experiencias interhumanas.
“Es una invitación a repensarnos. Estamos todos juntos en este mismo barco”, dice su director, el coreógrafo Edgardo Mercado.
FICHA TÉCNICA
Idea, puesta en escena, dirección coreográfica y general: Edgardo Mercado.
Música en vivo y diseño sonoro: Javier Bustos.
Performers: Victoria Maurizi, Josefina De Castris, Abril Lukac, Gabriela Azar, Valentín Caringella, Camila Bianchi, Debon Vidal Brevis.
Consejera en arquitectura somática y diseño de objetos inflables: Arquitecta María Auxiliadora Gálvez.
Realización de objetos inflables: María Cristina Suárez.
Consejera Científica por el Observatorio Pierre Auger y QUBIC: Beatriz García.
Consejero científico principal: Daniel de Florian.
Diseño de Iluminación: Fernando Berreta.
Entrenamiento somático: Eugenia Estevez y María Auxiliadora Gálvez.
Asistentes de dirección: Belén Válido y Daniela Billordo.
Producción artística y ejecutiva: Ianina Maglia.
Registro y edición audiovisual: Federico Pérez Gelardi.

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