Cine | Reseña de Dolly - Juega Contigo
Título Original: Dolly. País: EEUU. Año: 2025. Dirección: Rod Blackhurst. Guion: Rod Blackhurst y Brandon Weavil. Elenco: Fabianne Therese, Seann William Scott y Ethan Suplee. Música: Nick Bohun. Fotografía: Justin Derry. Montaje: Justin Oakey. Duración: 82 minutos. Distribuidora: BF Paris.
por Nahuel Tesouro
Dolly Juega Contigo tiene un título, un póster y hasta un tráiler que hace a uno pensar que se trata de un film slasher barato serie B que no vale la pena. Y, quizás, para muchos ése sea el caso incluso después de verla. Sin embargo, yo vengo a defenderla. Porque una película así no se disfruta: se defiende.
Dolly es fácilmente criticable. Algunas actuaciones, el guion, ciertos efectos, el montaje. En la avant premiere mucha gente lucía abiertamente exasperada, insultando a la pantalla por las decisiones que tomaba la protagonista. Sin embargo, todo ello tiene un propósito. Tampoco voy a decir que es una obra maestra y que cada uno de los detalles negativos que tiene son parte de un plan intelectual por parte del director, pero sí hay algo de eso.
Dolly cuenta la historia de una pareja (en la cual el hombre es interpretado por Sean William Scott, otro elemento criticable para los más puristas pero de interés bizarro para otros) que hace un viaje por el bosque y es acechada. Posteriormente la mujer es secuestrada y transformada en un bebé de Dolly, el/la psychokiller de esta película.
Así de corta, sencilla y básica es la premisa de la historia, la cual toca todos los lugares comunes habidos y por haber. Pero ya desde el comienzo se marca una pauta de la intención del director y es que es una película rodada en fílmico de 16mm que cuenta con una estética muy lograda de los slashers setenteros y ochenteros, con clarísimas reminiscencias a Texas Chain Saw Massacre y Friday The 13th.
Partiendo de esa noción, no es tan alocado ver muchos de los elementos negativos de Dolly como un homenaje a esos mismos defectos del slasher. Algo que, por supuesto, es casi su propio subgénero ya a esta altura. Hay cientos de films así (Totally Killer, You Might Be The Killer, Sissy) pero la diferencia clave es que ninguno se toma en serio. Todos estos films son claras parodias humorísticas que se burlan abiertamente de estos clichés. La audacia de Dolly, lo que indignará a muchos espectadores pero a la vez la distinguirá de otras propuestas similares, es que sí trata de tomarse en serio. El film es lo más cercano que tenemos a la respuesta de la pregunta: ¿qué pasaría si en plena actualidad se estrenara un slasher naif y tonto de fines de los 70 o comienzos de los 80 sin chistes meta ni ser una parodia absurda? Esto es Dolly, para bien y para mal. Si uno capta esa vibra, si entra en esa mentalidad, la va a saber disfrutar.
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