Cine | Reseña de La chica de Colonia

Título Original: Köln 75. País: Alemania. Año: 2025. Dirección y guion: Ido Fluk. Elenco: Mala Emde, John Magaro, Alexander Scheer, Michael Chernus y Ulrich Tukur. Música: Hubert Walkowski. Fotografía: Jens Harant. Montaje: Anja Siemens. Duración: 116 minutos. Distribuidora: Mirada Distribution.
 










por Nadia Yannuzzi


La historia en sí es impresionante: una chica de 18 años, con más actitud que experiencia, logra reservar la Ópera de Colonia para un concierto de Keith Jarrett, pianista y músico de jazz célebre por sus improvisaciones. Contra todos los obstáculos, el recital finalmente se realiza a sala llena, se graba y termina convirtiéndose en una joya de la historia de la música.

El film se organiza en tres partes que no siempre logran articularse entre sí. En la primera conocemos a Vera Brandes, una adolescente alemana de 16 años que inicia una carrera incipiente como mánager de músicos de jazz en la Colonia de 1974. Allí aparecen las marcas más estereotipadas de la rebeldía de época: correr por la calle en minifalda, fumar en la escuela, axilas sin depilar y enfrentarse a unos padres que probablemente tengan un pasado nazi. 

En la segunda parte acompañamos a Michael Watts, periodista musical que sigue a Jarrett el día previo al recital en Colonia con la ilusión de conseguir una entrevista con él. Y en la tercera asistimos al día del concierto propiamente dicho, con todos los contratiempos que debieron sortearse para que finalmente Jarrett saliera al escenario.

El director es Ido Fluk, realizador israelí, y este es su tercer largometraje. La película pasó por la edición 2025 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y fue estrenada ese mismo año en el Festival Internacional de Cine de Berlín, como homenaje a los 50 años del concierto. 

Desde el inicio se aclara que no se trata de una biopic, sino de un retrato del andamiaje que hizo posible el evento. Sin embargo, todo comienza y termina en torno a la figura de Vera, que ocupa buena parte de los 116 minutos de duración. Hay además una ironía adicional en el título elegido para su estreno en español —La chica de Colonia—, que refuerza ese corrimiento del foco, cuando el título original, Köln 75, remite directamente al concierto.




La chica de Colonia es una película dinámica y, por momentos, entretenida, pero saturada de clichés sobre los años setenta; una suerte de Casi famosos basada en un hecho real y atravesada por una dosis de feminismo blanco. 

Algunas decisiones de casting resultan discutibles: la protagonista, que en la vida real tiene 30 años, difícilmente convence como una adolescente de 16. También llama la atención que se trate de una película sobre jazz en la que casi ni vamos a escuchar jazz; de hecho, nunca llegamos a escuchar el famoso concierto.

El principal acierto es John Magaro, soberbio en su interpretación de Keith Jarrett. A mi entender, la mejor escena del film es aquella en la que Michael Watts —interpretado por Michael Chernus— explica el desarrollo del jazz como género musical, porque es allí donde se dimensiona verdaderamente la importancia artística de Jarrett. 

La escena final es, francamente, perfecta. Si todavía extrañás a Penny Lane o a William Miller, esta película te va a encantar.




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