Cine | Reseña de Lo Habrás Imaginado
por Nadia Yannuzzi
Abril no está bien. Está ausente incluso en su propia fiesta de cumpleaños; su relación de pareja no funciona. Su amigo de la adolescencia, Guille, reaparece en su vida después de muchos años y solo trae más conflicto y confusión. Su familia se opone a ese vínculo. Y no sin motivos: Guille es un policía que investiga una red de pedofilia y, como suele ocurrir cada vez que se toca ese punto neural donde la política se enlaza con el delito, vive en peligro permanente. A partir de esa investigación se desarrolla la trama, que nos mantiene agarrados del apoyabrazos durante los 88 minutos que dura la película.
Lo habrás imaginado es un film intenso, heredero de la tradición del policial clásico, que aborda un tema poco explorado por el cine argentino: el tráfico de menores. A grandes rasgos, el cine nacional trabajó el robo de niños sobre todo desde la perspectiva documental o desde ficciones centradas en el período de la dictadura. Pero hubo robo de niños antes y lo sigue habiendo hoy. En los días previos al estreno en salas de Lo habrás imaginado, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas de la Nación publicó su informe de gestión 2025: ese año se denunciaron 2200 desapariciones vinculadas a fines de explotación laboral, de las cuales 716 correspondían a niños, niñas y adolescentes. Resulta interesante cuando se producen estos cruces entre realidad y ficción.
Desde el punto de vista técnico, la película es notable e incluso incorpora algunas escenas animadas. Todo el elenco está impecable, pero merece una mención especial Mario Pasik, que a los 75 años sigue componiendo a ese villano inquietante cuya maldad obliga a contener la respiración. Sin embargo, el guion por momentos se vuelve confuso y se apoya en elipsis difíciles de seguir. También hay decisiones cuestionables —por ejemplo, la madre de Abril hablando francés— que terminan desconcertando más de lo que aportan.
Victoria Chaya Miranda, directora de la película, explicó que la ausencia de niños en escena responde a una decisión ética y estética. Con razón, sostiene que los chicos ya están demasiado expuestos en la vida cotidiana. Lo habrás imaginado es su tercer largometraje y vuelve sobre una preocupación recurrente en su obra: cómo el amor muchas veces encubre formas de abuso y violencia, y cómo la familia no siempre es un lugar seguro. Y aunque por momentos se pierda en sus propios laberintos, la película nunca deja de señalar aquello verdaderamente perturbador: que el peligro suele esconderse detrás de las formas más cotidianas del afecto.
.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario