Cine | Reseña de La Espera

Argentina, 2026. Dirección, montaje y fotografía: Darío Doria. Guion/Investigación/Entrevistas: Florencia Gattari. Duración: 79 minutos. Distribuidora: Sudoeste Cine








por Pablo Kulcar

La idea es representar la espera a través de espacios vacíos y elementos que justamente esperan ser utilizados. La camara registra objetos y espacios. Se produce una sensación de soledad con la que los chicos internados conviven permanentemente en su día a día. 

Chicos en lugares de transición o resguardo esperan días, meses o incluso años un sueño: que una familia los adopte. 

Las locaciones sirven de contexto, y las salas habitadas por juguetes y pizarras, junto con los dormitorios con una cama al lado de otra, muestran una identidad que difícilmente encuentre algo de intimidad para su desarrollo.

El documental está compuesto por el relato en off de diferentes involucrados. Desde una madre que adopta a cinco hermanos y cuenta sus peripecias para lograrlo, hasta profesionales que nos describen lo lastimado que están estos chicos. Un relato tras otro, que solo se detiene por alguna emoción que los invade. 

Las voces relatan historias que se tornan díficiles cuando los niños son devueltos o las madres jóvenes solteras intentan una y otra vez poder convivir y mantenerlos. Surge la pregunta: ¿son ellas las que no pueden o el sistema que las rodea parece marearlas hasta que como en un juego infantil, terminen eligiendo la decisión del abandono? 



De todas maneras, cada caso está explicado minuciosamente y se comprende la complejidad de estas decisiones.

Los profesionales de los institutos relatan cómo es la vida allí dentro, como cada chico tiene una herida que, tarde o temprano, sangra. Las peleas son comunes y la idea de lo que debe ser una madre, pocas veces es algo imaginable. 

La elección de construir un documental basado en imágenes de esos lugares y sus cosas, es un punto a favor. No hay personalidades a cámara relatando, sino una voz que acompaña el descubrimiento que hacemos de estos lugares. No tienen un nombre específico, hay matices que exponen las distintas experiencias y cada una enriquece la totalidad. Se ha elegido la ausencia, porque de esto se trata, de madre, de padre, de afectos, de un futuro que les permita dejar eso en el pasado. Están allí hasta los 18 años y en cada casa a la que llegan, como hogares de acogida, piensan que será lo mismo. 

El film expone las expectativas de las madres y padres que esperan por sus hijos adoptivos y la ilusión de estos de ser parte de algo que los individualice. Finalmente hay una escena sobrecogedora: una pareja preparando la casa para recibir a quienes serán los nuevos miembros de una familia, con la esperanza de que sea para siempre. Un documental distinto que hace foco en los que no aparecen y se afirma en un relato emotivo y contundente. La descripción del problema en su totalidad es una aspiración a la que el trabajo responde con una riqueza visual heterogénea y dinámica. Un trabajo que aporta y conmueve.  



Comentarios

Entradas populares