Cine | Reseña de Alpha
País: Francia. Año: 2025. Dirección y guion: Julia Ducournau. Elenco: Mélissa Boros, Golshifteh Farahani, Tahar Rahim, Emma Mackey y Finnegan Oldfield. Música: Jim Williams. Fotografía: Ruben Impens. Montaje: Jean-Christophe Bouzy. Duración: 128 minutos. Distribuidora: MACO Cine.
por Nadia Yannuzzi
Alpha es una adolescente de 13 años que un día vuelve a su casa después de una fiesta, claramente intoxicada. Hasta acá, todo bastante típico. Su madre, con paciencia, la ayuda a bañarse mientras la confusión se disipa. Entonces descubre que la chica tiene un tatuaje en el brazo, realizado en condiciones antihigiénicas y del que no puede recordar absolutamente nada. Ahora sí: saltan todas las alarmas.
Estamos a principios de los años noventa y hay un virus mortal que se contagia por la sangre. En las casi dos horas siguientes, mientras esperan los resultados de los análisis, el temor a una posible enfermedad abre la puerta a un fantasma del pasado que impone su presencia entre madre e hija.
El virus mortal no tiene nombre y transforma a las personas infectadas en una especie de estuco (una técnica que hace que el yeso imite al mármol). Es, con bastante claridad, una alegoría del VIH: esa pandemia que sigue activa y que, ahora que el virus ya no es necesariamente una sentencia de muerte, solemos olvidar.
Aunque el caso de Alpha será el centro de la trama, veremos que otros infectados son gays o personas con adicciones a drogas inyectables.
La madre de Alpha es médica y su personaje no tiene nombre. Sabemos que proviene de una familia bereber (un pueblo del norte de África) y que cuando la epidemia comenzó no tuvo miedo: fue la única médica de su hospital que atendió a los infectados. Más adelante entenderemos las razones personales que la llevaron a dejar el miedo de lado y seguir adelante.
Al espectador le lleva un tiempo ubicarse temporalmente dentro de la historia: al comienzo no queda claro si se trata de un futuro posible o en qué momento está situada la historia. El único dato que permite identificar los saltos temporales es el peinado de la madre (no es ironía: es literalmente así).
La estética de la película dialoga con ese estado de confusión que se vivió durante los primeros años del virus. Los cuartos y las casas son caóticos, desordenados, mientras que los hospitales aparecen inmaculados, con cada enfermo estrictamente sectorizado, porque todavía no se entiende cómo se comporta el virus. Un poco recuerdan a esas fotografías del hospital de Middlesex que vuelven a circular en los portales de noticias cada 1º de diciembre.
La película cuenta con un elenco de primer nivel. Alpha está interpretada por Mélissa Boros y su madre por la siempre notable Golshifteh Farahani, hoy en el centro de la escena pública por un supuesto vínculo con Emmanuel Macron. En muchas de las reseñas que leí, especialmente en redes sociales como Letterboxd, se describe a Alpha como una “adolescente problemática”. Creo que quienes la definen así o bien son moralistas o tuvieron juventudes particularmente aburridas. ¿Qué es lo problemático? ¿Tomar alcohol con amigos en una fiesta? ¿Besar a alguien en el baño de la escuela? Alpha está descubriendo su identidad en un contexto apocalíptico, donde el sexo da más miedo que placer.
Alpha es el tercer largometraje de Julia Ducournau, jovencísima realizadora francesa que en 2021 hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar la Palma de Oro en Cannes por Titane. Si, como yo, fuiste educado por I-Sat y todavía recordás Kids, de Larry Clark, Alpha no te va a decepcionar.


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