Cine | Reseña de Mortal Kombat II
EEUU, 2026. Dirección: Simon McQuoid. Guion: Jeremy Slater basado en el videojuego. Elenco: Karl Urban, Adeline Rudolph, Jessica McNamee, Josh Lawson, Ludi Lin, Lewis Tan, Damon Herriman, Tadanobu Asano, Hiroyuki Sanada y Mehcad Brooks. Música: Benjamin Wallfisch. Fotografía: Stephen F. Windon. Montaje: Stuart Levy. Duración: 116 minutos. Distribuidora: Warner Bros.
por Erik Mukowoz
Después de una primera entrega, Mortal Kombat en 2021 dejó una sensación bastante clara: aun con sus fallas, había potencial a futuro. La secuela llega con una intención evidente, no se anda con vueltas y pone sobre la mesa lo que los fans estaban esperando desde el minuto uno: el torneo.
Dirigida nuevamente por Simon McQuoid y con guion de Jeremy Slater (con experiencia en Moon Knight), esta segunda parte se siente menos contenida, más fiel a la idea del videojuego y, sobre todo, más consciente de lo que el público vino a ver.
La diferencia principal está en la estructura. Esta vez, la historia sí gira alrededor del torneo, con los campeones enfrentando a las fuerzas de Shao Kahn. Puede sonar básico, pero es justamente lo que funciona y está perfecto. Ordena la narrativa, le da peso a cada escena combate y evita esa sensación de prólogo eterno que tenía la anterior.
En ese contexto, la película apuesta fuerte por ampliar su universo. La llegada de Karl Urban como Johnny Cage es, sin exagerar, uno de los mayores aciertos. Urban, a quien vimos en The Boys y Dredd, entiende perfectamente el tono del personaje y lo adapta a algo más creíble sin perder su esencia. Es el alivio cómico por momentos, aunque también es quien otorga peso dramático a la trama. Cada escena en la que aparece levanta la película.
A su lado regresan caras conocidas como Hiroyuki Sanada como Scorpion, Joe Taslim como Sub-Zero, y Jessica McNamee retomando su rol de Sonya Blade. También se suman personajes clásicos como Kitana y Jade, ampliando un roster que ahora sí se siente más cercano al espíritu del juego.
Del lado del espectáculo, la película cumple en grande: la violencia es más explícita, los fatalities están presentes y hay una clara intención de recrear momentos icónicos de la saga, aunque no siempre logra integrarse con la narrativa. El guion funciona más como excusa que como motor. Los personajes tienen presencia, pero no todos tienen un verdadero desarrollo, y el ritmo, por momentos, se vuelve irregular.
McQuoid mejora en lo visual, pero todavía no termina de despegar en lo narrativo; de todas formas, en una tercera parte seguro lograra desarrollarlo definitivamente.
Más allá de todo, “Mortal Kombat 2” entiende mucho mejor su identidad. Abraza el exceso, la violencia y el tono fantástico sin pedir permiso, y eso juega a su favor. Estamos ante una adaptación bien hecha, en un año donde las películas sobre videojuegos se están haciendo con cuidado, demostrando que los fans deciden el éxito del proyecto, siempre y cuando el material original se trate con respeto.
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