Cine | Reseña de Plata o Mierda
Países: Argentina, Colombia. Año: 2025. Dirección: Toia Bonino y Marcos Joubert. Guion: Nicolás Testoni y Toia Bonino. Montaje: Toia Bonino. Duración: 88 minutos. Distribuye: Entrecruzar Films.
por Pablo Kulcar
El documental refleja la historia de Marcos Joubert durante su reclusión en la Unidad II de Sierra Chica. A través de un teléfono ingresado de contrabando, mantuvo contacto con la directora Toia Bonino, con quien construyó un intercambio constante de audios e imágenes y una historia que refleja una vida de encierro.
La dinámica de producción fue con alternancias que responden a la realidad del recluso. El tono general es un collage de imágenes que tienen un color oscuro y clandestino.
Fueron seis años en los que Marcos se las ingenió para retratar momentos comunes de una vida completamente distinta. Los encuadres forzados y las tomas a través de espejos aportan un realismo que eleva la tensión. Son escenas en donde la rutina se torna pesada y reiterativa.
Elige imágenes del pabellón a oscuras, en los reiterados cortes, porque su vida también tiene ese tono. Los audios reflejan su frustración por no ver a su hijo y problemas con su novia. Marcos filma mucho el interior de la celdas, y lo reducido del espacio genera un agobio visual palpable. El encierro tiene forma y, para él, es su único mundo.
Plata o mierda tiene aspecto de diario personal: hay chistes, risas, partidos de fútbol, música y muchas "ranchadas" en las celdas o en el patio. Son tiempos neutros, donde el mate y la nostalgia actúan de contenido. También hay lugar para confesiones y para la exteriorización de un estado de ánimo que se quiebra a medida que transcurre el tiempo.
Marcos se va formando con libros que le envía Toia y filma tanto como puede. En un momento, desde su celda registra incidentes, con represión incluida, en el patio. Las tensiones están al borde de la explosión: una secuencia refleja el pabellón a oscuras, el grito de los detenidos pidiendo por luz, voces que van subiendo la tensión y golpes que presagian lo indeseable.
La directora parece darle libertad para elegir qué retratar; lo guía solo en algunas oportunidades, pero el relato es, ante todo, el de Marcos. El encierro nos involucra como espectadores: es el único espacio en el que se desarrollan las cosas. Hay camaradería y compañerismo, despedidas y libertades adquiridas, pero también llamados a su abogado por desinformación de su situación procesal.
Todo el rodaje está limitado por las condiciones técnicas, las dificultades de conexión y lo más importante, los estados de ánimo del protagonista. Sin embargo, en el montaje adquiere el aporte artístico que necesita para ser una historia bien contada. Un celular que actúa como relator omnipresente, es el valor testimonial de toda esta excelente obra artística.
La voz de Marcos es genuina y marca el rumbo emocional de una experiencia que conmueve y atrapa. Él rompe con algunos estereotipos: la vida carcelaria es una eterna agonía y el celular actúa como espejo de todo y de todos los que allí la sobreviven.
El título proviene de la jerga carcelaria y del conurbano que significa algo así como “a todo o nada”. La directora explicó a la agencia de noticias ANCON su mirada de la experiencia: “Nos gusta pensar que toda la película, por su modo peculiar de realización, fue una apuesta arriesgada. Es su relato y su voz lo que nos conmueve, es su cuerpo el que resiste lo insoportable y su mirada la que nos permite acercarnos a la experiencia del encierro.”
El film estará en el Gaumont desde este jueves 30 hasta el miércoles 6 de mayo, a las 20.15 hs. El jueves 7 a las 18, se proyectará en el Cine Teatro Municipal Quilmes y el 14, desde las 19, en el Espacio INCAA Cine ARTE Cultura Norita Cortiñas, en Moreno 2654, CABA.
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