Reseña | Cine | La voz de Hind Rajab
Por Mariana Parodi
La voz de Hind Rajab es un docudrama dirigido por la tunecina Kaouther Ben Hania (The Man Who Sold His Skin). La película se aleja de los tópicos del cine bélico para crear un espacio cerrado: la oficina de la Media Luna Roja en Ramala, Cisjordania. El relato gira en torno a un hecho real sucedido el 29 de enero de 2024: la llamada de auxilio de la niña de seis años Hind Rajab atrapada en su coche en Gaza, bajo fuego militar, rodeada por los cadáveres de sus familiares.
A diferencia de otros dramas que recrearían la escena del crimen, la directora toma una decisión formal arriesgada: mantiene la cámara con los operarios de emergencia. La película se desarrolla casi en tiempo real, usando los audios reales de las llamadas de Hind, que se volvieron virales en su momento. Esta elección le transmite al espectador la misma impotencia, desesperación y burocracia que experimentaron los trabajadores mientras intentaban obtener el visto bueno para la ambulancia que nunca llegó a salvo.
El flujo narrativo es una escalada de tensión psicológica. Vemos a los actores interpretar con naturalidad el colapso emocional de quienes están al otro lado del teléfono, tratando de consolar a una niña que pregunta si ya vienen por ella mientras se escucha el sonido de los tanques aproximándose. La película no busca golpes bajos, sino que sirve como testimonio de la inacción global, transformando un centro de atención telefónica en un escenario de tragedia griega.
Es una película difícil de ver, pero esencial. Ha sido aclamada por su capacidad de humanizar las cifras de las noticias, ganando el Gran Premio del Jurado en Venecia y posicionándose como una de las favoritas para el Oscar a Mejor Película Internacional en esta temporada 2026. No es solo una película sobre una tragedia individual, sino una crítica a la capacidad de respuesta de la humanidad ante el grito de un niño.

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