Reseña | Teatro | Una sombra voraz


En nombre del padre

Por Gustavo Noriega


Julián Vidal (Patricio Aramburu) es un escalador, hijo de un alpinista que desapareció intentando
llegar a una cumbre, cuando él era pequeño. Su desafío es completar aquella escalada
inconclusa; que será recreada en una película. Para protagonizar el film convocan a
Manuel Rojas (Diego Velázquez) un actor cuya carrera es despareja. Realizar el film afectará
a este intérprete, por los puntos en común de su vida con la de Vidal. Ambos representarán en
escena la misma experiencia; exhibiendo las diferencias entre lo que realmente sucedió y su
representación.

La mitificación del padre por parte de un hijo, o el duelo inacabado por falta de un cuerpo para
sepultar podrían ser los tópicos que motorizan la acción; pero todo es más ligero que eso, más
liviano, más disfrutable. Y pronto se desplegarán los sutiles recursos de los actores para que
nos lleven de paseo de la base, al pico de la montaña; del agotamiento al hallazgo; de la ficción
a datos de la realidad presente, con nombre propios y referencias al mundo de la actuación.

Por momentos los textos de uno y otro (actor) se superponen para decirnos que todo es más
complejo en la construcción de un relato; que siempre habrá una enorme subjetividad; y que
pueden salirse de la pantalla (el escenario) para una mejor representación (eliminando la
cuarta pared, hasta hacer que el público se vea reflejado en el muro escalado).

Los relatos en paralelo crean la sensación de pensamientos y reacciones ingenuas en los
personajes, que logran verdad, gracias a la calidad de las actuaciones. Se los ve como en
situación de improvisación, creando ilusión de espontaneidad.

Detrás de esta singular ficción se encuentra la realidad como caldo de cultivo, ya que nace, por
un lado, de la inusitada producción y consumo de obras biográficas (biopic); por otro, por la
aparición de cuerpos que habían quedado ocultos en picos de diferentes lugares del planeta,
durante muchos años; y como consecuencia del cambio climático, comenzaron a aparecer.

Plagada de humor, y mientras la acción es permanente, ambos actores captan la atención sin
agotar el razonamiento, en esta pieza escrita y dirigida por Mariano Pensotti.

Como un falso bio drama, “Una sombra voraz” se permite hacer humor sobre la idea de que el
teatro debe dejar un mensaje para la reflexión; o estar comprometido con ideales elevados…
claro que no es muy festejado; justamente porque el público es a veces más solemne que sus
propios hacedores.

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