Reseña | Cine | La Novia


Por Mariana Parodi

Bajo la dirección y el guion de la nominada al Oscar Maggie Gyllenhaal, llega a los cines una versión audaz de uno de los mitos más fascinantes de la historia: La novia de Frankenstein. Ambientada en el Chicago de los años 30, la película sigue a un solitario Frank (Christian Bale), quien en su búsqueda por encontrar una compañera, acude a la pionera científica Dra. Euphronious (Annette Bening). Juntos logran revivir a una joven asesinada, dando vida a La Novia, interpretada por Jessie Buckley.

Lo que comienza como un experimento científico pronto escala hacia un caos imprevisto. La historia evoluciona desde el laboratorio hacia un mundo de asesinatos, posesión y un movimiento cultural radical. La narrativa se transforma en un romance apasionado y explosivo entre amantes fuera de la ley, desafiando las convenciones de la época.

La película brilla por su estética y un despliegue técnico de primer nivel. El reparto estelar incluye a figuras como Peter Sarsgaard, Jake Gyllenhaal y Penélope Cruz, quienes aportan solidez a un universo visualmente impactante. Jessie Buckley entrega una interpretación sublime, asumiendo el reto dual de dar vida a la protagonista mientras su voz narra los pensamientos de la autora Mary Shelley.

El respaldo detrás de cámaras es excepcional, con la fotografía de Lawrence Sher, el diseño de producción de Karen Murphy y la composición musical de Hildur Guðnadóttir, logrando una atmósfera inmersiva y única.

A pesar de su potencia visual y sus actuaciones, la película presenta desafíos en su estructura. Si bien el inicio es magnético, la historia no termina de cerrar con total firmeza. El segundo acto se siente dilatado, lo que provoca que el ritmo decaiga y la cinta se perciba más larga de lo necesario antes de llegar a su desenlace.

Una propuesta visualmente poderosa y valiente que reinventa un clásico con un toque moderno y rebelde. Se estrena en cines el 5 de marzo.

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