Reseña | Cine | Nuremberg: El juicio del siglo


 Por Nahuel Tesouro


Sinopsis: En los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mientras el mundo intenta asimilar los horrores revelados del Holocausto, el psiquiatra del ejército estadounidense teniente coronel Douglas Kelley (Rami Malek) recibe una misión extraordinaria: evaluar el estado mental de Hermann Göring (Russell Crowe), el notorio ex mariscal del Reich y segundo al mando de Hitler, junto con otros altos funcionarios nazis.


FICHA TÉCNICA
  • Género: Thriller
  • Director: James Vanderbilt
  • Cast: Rami Malek, Russell Crowe
  • Título Internacional: Nuremberg
  • Duración: 2h 28min


Nuremberg: El Juicio del Siglo es una de las películas más hollywoodenses que vi en los últimos años. El director James Vanderbilt ya trató un tema verídico a través de este formato y estructura súper comercial en Truth, pero acá lleva eso todavía más al extremo. Tratándose de un tema tan serio como los históricos juicios de Nuremberg a los altos mandos Nazis, uno no puede evitar pensar que otro enfoque hubiera sido mucho mejor.

Más allá de las manipulaciones históricas que se realizaron para narrar la película a través de un tamiz típicamente comercial, todos los elementos cinematográficos están puestos acá a merced de eso: el montaje, la dirección, el guion, la música. Abundan los momentos emotivos con una música melancólica que inunda toda la sala; lo mismo en las escenas inmediatamente previas al juicio que hacen pensar que los Avengers van a ser los jueces por la similitud de la banda sonora. Del lado del guion, también predominan los diálogos sobreexplicativos: ninguna obviedad es pasada por alto, todo es repetido hasta el hartazgo e incluso se señala qué está pasando, con momentos del juez interrogando a un acusado y gente del público diciendo “lo tiene acorralado” o “se equivocó ahí”. Incluso desde el lado de la estructura vemos una relación entre el psicólogo interpretado por Rami Malek y el principal acusado, Hermann Göring (Russell Crowe), la cual abusa de la incredulidad e ingenuidad del espectador, llegando a un límite con la subtrama del psicólogo pareciendo un amigo cercano de toda la vida de la esposa e hija de Goring.




Con todo esto negativo propio del tratamiento hollywoodense de hechos históricos, hay algunos elementos positivos que suelen tener estas producciones: las actuaciones. Russell Crowe hace un trabajo espectacular como Hermann Göring; en una mejor película para encapsular su interpretación, hubiera sido candidato al Óscar. Michael Shannon, quien interpreta al juez Jackson y es un grandísimo actor, también hace un muy buen trabajo.

Si bien cerca del final tiene una secuencia interesantísima con un ida y vuelta entre los fiscales y Goring en el estrado, la película no se salva de caer en todos los lugares comunes en los que puede caer. 

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