Reseña | Teatro | Lo que se pierde se tiene para siempre


 “Proezas de una mujer niña”

Por Gustavo Noriega

“Lo que se pierde se tiene para siempre”, es la obra dirigida por Anahí Berneri y
protagonizada por Sofía Gala Castiglione. Ambas ya habían trabajado juntas -hace casi diez
años- en idénticos roles pero en cine; donde la actriz encarnaba a una prostituta. Ahora,
interpreta a una hija abnegada, que lucirá como colegiala aunque el arco temporal del relato
abarca décadas: esa imagen tan simple -de niña eterna- se vuelve tan poética como hipnótica.

La historia es en parte conocida -en carne propia- por una legión de hijos de padres separados:
vivir “tironeado” por la demanda de papá y mamá; mientras ellos no dialogan. Aquí, la madre
ensimismada es Marita Ballesteros, y Enrique Amido, el padre parco.

El propio título de la pieza indica que hubo una pérdida irremplazable, y estará escenificada
por una especie de flashback, que es preanunciado por un sonido incidental sombrío que
encaja a la perfección y prepara el ánimo. Se suma un juego de luces, audio y humo que
termina de armar la escena; y aunque falten imágenes, es preferible así, que no sea literal. Ese
fue el punto de quiebre familiar; que la protagonista deberá reparar; aunque no se sabe por
qué es ella la responsable de semejante tarea.

Hay una cuestión que vuelve todo más complejo, y es que ella era una beba cuando aquello
sucedió; y cuando aprendió hablar; de eso no se hablaba. No le faltó afecto; pero sobró
silencio, tristeza y encierro. Para compensar algunos chistes matizan el quebranto; y hacen
hincapié en las diferencias entre los ex cónyuges… Por ejemplo, mientras que uno es peronista,
el otro es “gorila”.

Los integrantes del elenco movilizan objetos escenográficos y logran pasar de un clima a otro
sin perder la armonía del cuento, que no parece tal. Y con servilletas o manteles. logran
corografiar sus movimientos para cambiar de atmósfera mientras cambian sus looks.

En medio de la tristeza, todo encuentra su lado edulcorado, y el texto propone un final que no
parece verosímil; si una clara expresión de deseo. Pero ya se sabe que la ficción supera la
realidad.

Sofía Gala es una hija icónica para el medio de la escena argentina, de modo que volverla una
heroína de a pie capaz de reconstruir un hogar, es una tentación para cualquier director.

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