Reseña | Cine | No te olvidaré


 Por Mariana Parodi

Otro fenómeno literario de Colleen Hoover llega a la pantalla grande bajo la dirección de Vanessa Caswill, presentándose como una película transformadora sobre la maternidad y el poder del amor para superar errores del pasado. Sin embargo, lo que en el papel era pura tensión eléctrica entre los protagonistas, en el cine se convierte en un drama correcto pero con un pulso romántico que demora en encenderse.

Después de una salida perfecta con su novio Scotty, Kenna (Maika Monroe) comete un error inimaginable que la manda a la cárcel. Siete años después, Kenna vuelve a su pueblo natal en Wyoming con la esperanza de reconstruir su vida y ganar la oportunidad de reunirse con su pequeña hija, Diem, a quien no conoce. Cuando los abuelos que tienen la custodia de Diem rechazan rotundamente los intentos de Kenna de ver a su hija, ella descubre una compasión inesperada, y luego algo más verdadero y profundo en Ledger, mejor amigo de Scotty y dueño de un bar local (Tyriq Withers). Conforme su romance secreto evoluciona, aumentan los peligros para los dos, lo que lleva a Kenna hacia el desamor y, en última instancia, a la desesperanza de una segunda oportunidad.  

Aunque el guion está coescrito por la propia Colleen Hoover, la estructura cinematográfica ha relegado momentos que eran vitales en el libro. La decisión de enfocar el primer acto casi exclusivamente en la soledad de Kenna ralentiza el desarrollo de la historia de amor. Un cambio fundamental que afecta la lógica de la película es la omisión del primer beso en la camioneta. En la novela, ese encuentro físico inmediato era el motor que justificaba por qué Ledger se sentía tan atraído y confundido desde el inicio. Al quitar este momento, la atracción magnética se diluye en una compasión que no termina de explicar la intensidad de su vínculo.

Este desequilibrio narrativo se acentúa con un casting que no termina de encajar con la esencia de los personajes literarios. Mientras que Maika Monroe logra transmitir la fragilidad y el aislamiento de Kenna, su contraparte, Tyriq Withers, no logra capturar la complejidad de Ledger. En la novela, Ledger se define por una presencia magnética y gestos físicos muy específicos que desaparecen en la película debido a una interpretación que carece de la chispa necesaria para generar química con Monroe. Lo que debería ser una pasión prohibida se percibe aquí como un vínculo más plano.

No te olvidaré es una película funcional como drama, pero carece de la urgencia emocional y la intensidad que definieron a la novela. Es un ejemplo de cómo, al intentar modificar la historia para el cine, se puede terminar sacrificando aquello que hacía que el lector no pudiera soltar el libro. Una adaptación que, aunque mantiene el corazón de la historia, se queda en la superficie de lo que pudo haber sido un drama mucho más potente.

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