Reseña | Cine | Calle Málaga


 Por Nahuel Tesouro

Calle Málaga cuenta la historia de María Ángeles Muñoz, una española que vive en Marruecos en la zona de Tánger. El texto al comienzo del film nos ayuda a ponernos en contexto y hace que ni su personaje ni la ciudad en la que está sean casualidad ni una elección aleatoria de la directora Maryam Touzani, alguien también nacida y criada en Tánger. Se trata de una zona poblada por españoles en multitud por la cercanía y por la dictadura de Franco; es un hogar para ellos y ciertamente lo es para María Ángeles.

Sin embargo, el conflicto se desata con la visita de su hija quien, desesperada y atravesando una situación económica muy difícil, la quiere obligar a vender su departamento y mudarse a Madrid, más cerca de su familia. Este es el núcleo central del conflicto y de toda la película. Y el conflicto no está en la duda, en el debate interno que pueda llegar a tener esta señora sobre si mudarse o no. Por el contrario, desde el primer acto se hace enfáticamente claro para el espectador que el personaje de Carmen Maura no planea ni quiere ni desea mudarse. El debate interno, entonces, se traslada al espectador. Y en ese sentido, Calle Málaga hace un gran trabajo y forma parte de un grupo de películas que atraviesan la misma temática de un tono similar. Rental Family o Familia de Alquilar con Brendan Fraser de Hikari tiene una subtrama dedicada a un señor mayor que quiere hacer un viaje a una zona muy alejada pero su hija se lo prohíbe; y acá en Argentina, 27 Noches de Daniel Hendler también trata de una señora mayor cuyas hijas quieren internarla. Todos estos films son del mismo año y tratan temáticas similares de madres o padres mayores enfrentados con sus hijas las cuales deben tomar decisiones antipáticas pero que, ellas creen, son por el bien de sus progenitores. La diferencia de Calle Málaga con los films mencionados es que es la que menos inclina la balanza a favor del adulto mayor. Mientras que 27 Noches y Rental Family prácticamente transforman en villanas a las hijas, Calle Málaga opta por una visión sumamente neutral. Sí, está enteramente dirigida desde el punto de vista específico del personaje de Carmen Maura y eso hace que, por momentos, su hija se vea en una luz negativa, pero en general la película trata de ser absolutamente neutral, al punto que, y regresando al tema que planteaba al comienzo del párrafo, uno como espectador sufre una dicotomía muy grande. A eso me refiero con que el conflicto se desata principalmente en la audiencia, más que en los personajes.

Constantemente a través de la película, vemos el modo de vida del personaje de Maura, su vida en Tánger, las razones que tiene para no mudarse y los extremos hasta los que llega por permanecer allí. El personaje de su hija, interpretado brillantemente por Marta Etura, no tiene la misma cantidad de tiempo en pantalla pero aprovecha al máximo cada minuto que se le da a su personaje, no solo para otorgar una de las mejores actuaciones de su carrera (si no la mejor) sino para pronunciar unos argumentos muy convincentes y reales.

Realmente me hizo sufrir el film. Uno acompaña a María Ángeles en todo su camino, se ríe con ella, experimenta el amor de nuevo con ella, vive con ella, pero uno también comprende a su hija, comprende sus motivos y también sufre por ella. Esa dicotomía es sin dudas el punto más alto del film y el que más hará pensar a cada espectador.

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