Reseña | Cine | Hoopers: Operación castor


 Por Mariana Parodi

Hoopers marca un giro interesante para Pixar, alejándose de las secuelas para apostar por una idea original que se siente como un soplo de aire fresco. La historia sigue a Mabel, una chica que no encaja del todo en el mundo humano pero que encuentra su lugar cuando transfiere su conciencia a un castor robótico para infiltrarse en el reino animal.

Lo que comienza como una premisa de ciencia ficción ligera se convierte rápidamente en una comedia de enredos muy física. El guion brilla especialmente en el choque cultural: ver a una humana intentando entender las complejas (y absurdas) jerarquías sociales de los castores es donde reside el mayor ingenio de la película. A diferencia de otras obras de Pixar que buscan romperte el corazón desde el primer minuto, Hoppers prefiere ganarte a través de la risa y un ritmo que no da tregua.

Visualmente, el estudio demuestra por qué sigue siendo el líder. La textura del pelaje sintético del castor de Mabel frente al entorno natural del bosque crea un contraste fascinante. Sin embargo, no todo es comedia; el trasfondo sobre la pérdida de hábitats y la ambición tecnológica le da el peso emocional necesario para que el clímax funcione. Aunque el villano es un poco unidimensional (el clásico empresario que quiere destruir la naturaleza por beneficio propio), la química entre Mabel y el Rey George compensa cualquier bache en la trama.

En resumen, es una película vibrante que recupera esa chispa que Pixar suele tener cuando se arriesga con conceptos extraños. No llega al nivel filosófico de Soul, pero es inmensamente más divertida y accesible para todo público.


Comentarios

Entradas populares