Reseña | Cine | Las catadoras del führer


 Por Mariana Parodi

Silvio Soldini, un cineasta que ha dedicado su carrera a desgranar la sensibilidad femenina y los vínculos humanos en la cotidianeidad, se sumerge por primera vez en el cine de época con Las catadoras del Führer. Basada en la exitosa novela de Rosella Postorino, la película se aleja de la pirotecnia bélica para encerrarse en un microcosmos asfixiante: la sala de degustación de la Guarida del Lobo.

La decisión de Soldini de filmar en alemán —idioma ajeno a su filmografía habitual— resulta una apuesta ganadora en términos de verosimilitud. La película no busca el espectáculo del Tercer Reich, sino la intimidad de la supervivencia.

Apoyado en la dirección de fotografía de Renato Berta, el film construye una estética de grises y azulados que remite a la película Agfa de los años 40. Visualmente, la película se siente fría, metálica y opresiva, reflejando el estado interno de Rosa (interpretada por la magnética Elisa Schlott), quien huye de las bombas en Berlín solo para encontrar la muerte en cada bocado de comida orgánica destinada al dictador.

El corazón de la obra reside en la interacción de estas mujeres. Obligadas a ser el escudo humano de Hitler, el acto de comer —habitualmente un rito de placer y nutrición— se transforma en una tortura psicológica dos veces al día.

Soldini maneja con solidez los silencios y los detalles: La tensión del reloj, la hora de espera tras la ingesta es el verdadero campo de batalla. Como así también las alianzas y roces. Entre el hambre y el terror, se tejen amistades precarias y rivalidades. Y no podría faltar la contradicción moral: El vínculo inesperado de Rosa con un oficial de las SS añade una capa de complejidad ética que eleva el relato por encima del drama histórico convencional.

Aunque la "Guarida del Lobo" está cerca, Hitler es una sombra ausente. El director cumple su promesa: "La guerra está afuera, pero yo quería quedarme con las mujeres". La dirección es sobria y evita el melodrama fácil, permitiendo que la profundidad psicológica de las protagonistas respire. Es una película sobre el cuerpo como territorio político y el instinto de vida en el centro mismo del horror.

Comentarios

Entradas populares