Teatro | Reseña de Margarita Xirgu: Una actriz entre dos continentes
La obra Margarita Xirgu: Una actriz entre dos continentes que se presentó en el Palacio Libertad fue una experiencia que me dejó pensando mucho más allá del teatro. No es solo un homenaje a una figura histórica sino también un espejo que refleja la vida de quienes, como Blanca Oteyza, cruzaron océanos para encontrar en Buenos Aires su segundo hogar.
Desde el inicio, la puesta logra atraparte con una atmósfera íntima: luces cálidas, un bandoneón que respira junto a la voz de la actriz y un relato que se mueve entre la memoria y la emoción. Margarita Xirgu, musa de Lorca y exiliada de la España franquista, aparece como un personaje que no se limita a ser recordado, sino que revive en escena con toda su fuerza. Oteyza no la interpreta como una figura distante, sino como alguien cercano, humano, con dudas y valentía. Esa decisión hace que el público admire a Xirgu y la sienta parte de su propia historia.
Lo más interesante es el paralelismo que se construye entre ambas actrices. Xirgu encontró en Buenos Aires un espacio para seguir creando y Oteyza, décadas después, también eligió esta ciudad para desplegar su carrera. Esa conexión se convierte en el corazón de la obra: dos mujeres, dos épocas distintas, un mismo continente que las recibe y las transforma. Es imposible no emocionarse cuando la narración muestra cómo el teatro se convierte en refugio, en resistencia y en puente cultural.
La música en vivo de Julio Coviello aporta un matiz especial. El bandoneón, con su tono melancólico y profundo, acompaña cada pasaje como si fuera un personaje más. No es un simple fondo sonoro, sino un diálogo constante con la voz de la actriz, que le da a la obra un ritmo orgánico y envolvente.
La puesta dura apenas una hora pero se siente como un viaje completo. En ese tiempo, se recorren las huellas de Xirgu, su vínculo con Lorca, su exilio y su legado en Argentina. Al mismo tiempo, se celebra el regreso de Oteyza a los escenarios porteños, donde tantos la recuerdan con cariño. El resultado es una obra que no se queda en la nostalgia sino que invita a pensar en el presente. En cómo el arte sigue siendo un espacio de encuentro y resistencia, en cómo las historias personales se entrelazan con las colectivas.
Al finalizar, la sensación es que la obra no termina cuando baja el telón. Queda latiendo en la memoria, como esas melodías que se instalan sin permiso y acompañan el camino de regreso a casa. El público no solo aplaude la interpretación, aplaude también a la idea de que el teatro puede ser un puente entre generaciones y geografías. En tiempos donde lo cotidiano suele volverse vertiginoso, propuestas como esta recuerdan que detenerse a escuchar una historia compartida es también un acto de resistencia. Margarita Xirgu y Blanca Oteyza se encuentran en un mismo escenario y con ellas nos encontramos nosotros, los espectadores, reafirmando que el arte sigue siendo un lenguaje común que nos une más allá de las fronteras.
Ficha tècnica
Ideal original: Blanca Oteyza
Dramaturgia: Javier Demaría y Blanca Oteyza
Actuación: Blanca Oteyza
Bandoneón en vivo: Julio Coviello
Composición musical y diseño de sonido: Fabián Carbone
Escenografía: Matías Díaz
Iluminación: Emilio Funes
Vestuario: Lucia Calgaro
Producción y distribución: Carolina Sánchez
Ayudante de dirección: Diego Cabrales
Dirección: Javier Demaría


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