Cine | Reseña de Insaciable
por Victoria Hirsch
Insaciable se inscribe dentro de una corriente de terror contemporáneo que encuentra claras referencias en obras como Raw, Bones and All, Titane y La Sustancia. A través de una estética cargada de excesos, violencia y elementos corporales, la película construye una propuesta que busca incomodar al espectador y utilizar el terror como vehículo para abordar una problemática concreta.
Uno de sus principales aciertos es la contundencia con la que transmite su mensaje. Economizando los recursos de los que dispone, consigue dejar en claro desde muy temprano qué está denunciando y cuál es su postura al respecto. La película no necesita demasiadas explicaciones para hacer evidente su intención, y esa claridad termina jugando a su favor. Incluso cuando recurre a imágenes perturbadoras o situaciones extremas, existe una lectura bastante directa detrás de ellas, lo que permite que el espectador comprenda rápidamente el punto que busca desarrollar.
El problema aparece cuando la película intenta presentarse como algo más complejo de lo que realmente es. Se trata, en esencia, de una propuesta un poco directa de más, pero sus recursos narrativos y simbólicos son tan simples que terminan revelando una cierta pretensión de inteligencia que la película no consigue sostener. Muchas de sus decisiones parecen diseñadas para generar una lectura más profunda, cuando en realidad resultan bastante obvias. El film confía demasiado en la idea de que sus recursos son más sofisticados de lo que efectivamente son, haciendo que algunas de sus intenciones terminan sintiéndose subrayadas.
En conclusión, es una película que consigue transmitir su denuncia de manera efectiva, pero cuya ambición intelectual no siempre está respaldada por los recursos que utiliza. Su principal fortaleza está en la claridad de su mensaje y en su capacidad para condensarlo en una propuesta de terror relativamente sencilla. Al mismo tiempo, resulta difícil ignorar cuánto capitaliza sobre el éxito de otras películas del género de los últimos años, tomando estéticas, temáticas y recursos que ya demostraron funcionar y combinándolos en una fórmula reconocible. El resultado es efectivo, aunque bastante menos original de lo que pretende ser.


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