Cine | Reseña de La Negociación
por Nadia Yannuzzi
Tony Kiritsis, un señor bastante inestable, secuestra al presidente de la financiera que, según declara, lo estafó. Con un sistema bastante similar a los que se ven en algunas películas de terror, Tony se lleva a Richard Hall apuntándolo con una escopeta que está unida al cuello de ambos hombres por un alambre que, ante el menor movimiento, activa el gatillo. Así se produce una persecución bastante graciosa y lenta, en la que varios policías siguen al secuestrador y al secuestrado con los brazos levantados para evitar una catástrofe. Tony lleva a la víctima a su departamento, que es donde transcurrirá prácticamente toda la acción de la película.
Esta es una de esas películas del género “señor que enloquece por las injusticias y se vuelve contra el sistema”. Las referencias son obvias y ya fueron analizadas en varios lados. Por un lado, claramente, Tarde de perros, de Sidney Lumet, de 1975. Es gracioso que Al Pacino —que tiene poquísimos minutos en pantalla— esta vez esté del lado de los defensores del sistema. De hecho, desde el vestuario, la referencia a John Wojtowicz es directa: Tony está vestido igual que él en su foto de prontuario. Pero también tiene algunos gestos y actitudes de Travis Bickle y, personalmente, le veo cierto parecido a Steve Buscemi. Bill Skarsgård está soberbio como ese hombre peleado con el sistema que, cada tanto, se calma y que, gracias a su cruzada, se gana la simpatía del público que sigue su drama personal por televisión.
La película intercala registros ficticios de noticieros televisivos y fotografías de prensa. La toma de rehenes duró por lo menos 48 horas en un edificio de departamentos y la guardia periodística fue permanente. Es muy adorable el papel de Myha'la Herrold como una joven periodista que encuentra la primera primicia de su carrera y está dispuesta a defenderla para ganarse su lugar. Y, por supuesto, Colman Domingo se destaca como Fred Temple, el conductor radial elegido por Tony como su interlocutor. La música, el montaje, el guion y el elenco hacen de este film una maravilla.
Gus Van Sant es un viejo conocido de todos aquellos que rondamos los cuarenta y fuimos educados por I-Sat. Es director de muchas películas exitosas, como My Private Idaho, Milk, Paranoid Park o Elephant, entre otras. En 2003 ganó la Palma de Oro por esta última y en 2015 compitió nuevamente con The Sea of Trees. Van Sant es conocido por abordar en su obra el lado más oscuro de la sociedad norteamericana, y La negociación sigue esa línea.
En 1973, el banquero J. Paul Getty se negó a pagar los 17 millones de dólares que la mafia italiana pedía como rescate por su nieto, argumentando que tenía otros 13 nietos y que, si pagaba, obviamente iban a secuestrar a otro. El 19 de septiembre de 1974, Montoneros secuestró a los hermanos Juan y Jorge Born, directivos de Bunge y Born, una de las empresas más importantes de la Argentina. El padre se negó a pagar el rescate, afirmando que sus creencias —eran protestantes— le impedían hacerlo. Hall padre se va a negar a cumplir con las demandas del secuestrador con argumentos parecidos. Los años 70 fueron complejos; no somos quienes para juzgarlos.
Al ser una película basada en un hecho real, los espectadores podrán imaginar el final. Un final que The Clash resumió muy bien en 1977: peleé contra la ley y la ley ganó.
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