Cine | Reseña de Yo, Narciso
País: Argentina. Año: 2026. Dirección: Adrián Suar. Guion: Adrián Suar y Pablo Solarz. Elenco: Adrián Suar, Natalia Oreiro, Eleonora Wexler, Julieta Zylberberg, Mariano Saborido, Andy Chango, Moria Casán, Sofía Morandi, Camila Peralta. Fotografía: Guillermo Nieto. Música: Nicolás Sorín. Duración: 95 minutos. Distribuidora: Disney (Buena Vista Internacional).
por Mariana Parodi
Yo, Narciso parte de una premisa interesante. Rocío Flores (Natalia Oreiro), profesora universitaria de sociología, trabaja en un libro sobre el narcisismo moderno. Para comprender mejor a su objeto de estudio, decide infiltrarse en la vida de Máximo Rey (Adrián Suar), un carismático cirujano estético, haciéndose pasar por una paciente interesada en un retoque. Lo que comienza como un experimento académico pronto deriva en una serie de encuentros donde él despliega todo su encanto, mientras Rocío intenta sostener la mentira sin caer en su juego. Sin embargo, cuando Máximo descubre que está enamorado de ella, el plan comienza a desmoronarse.
Como alguien que disfrutó varias películas protagonizadas por Adrián Suar y que esperaba reencontrarse con la química que él y Natalia Oreiro demostraron en Solamente Vos, la expectativa era alta. Sin embargo, esa complicidad que funcionaba tan bien en la pantalla chica no termina de trasladarse a esta comedia. La apuesta por el humor resulta irregular y varios de sus gags no alcanzan el efecto buscado.
Suar construye un personaje deliberadamente egocéntrico, aunque por momentos su composición resulta excesiva. En el caso de Oreiro, el guion recurre a ciertos estereotipos para retratar a Rocío fuera de su falsa identidad y, cuando debe seducir a Máximo, el contraste con esa personalidad termina sintiéndose algo forzado. Varias de estas situaciones, pensadas para generar humor, resultan más incómodas que efectivas.
Paradójicamente, los personajes secundarios son quienes mejor aprovechan el tono de la película. Camila Peralta, Mariano Saborido, Andy Chango y una siempre auténtica Moria Casán aportan frescura y protagonizan algunos de los momentos más logrados del relato.
Tampoco terminan de convencer las transiciones entre capítulos, ilustradas con imágenes generadas mediante inteligencia artificial, cuya estética desentona con el resto de la propuesta.
Aunque Yo, Narciso intenta construir una crítica al culto por la belleza, el narcisismo y el individualismo contemporáneo, esas ideas quedan apenas esbozadas y nunca alcanzan la profundidad que su premisa prometía. La película privilegia la comedia por encima de su discurso y, si bien consigue arrancar algunas sonrisas, deja la sensación de que podría haber explorado mucho más el conflicto que plantea.
En definitiva, Yo, Narciso es una comedia liviana que probablemente encuentre a su público entre quienes busquen una propuesta descontracturada. Sin embargo, también deja la impresión de haber desaprovechado una idea con mucho potencial. Con un guion más afilado y personajes mejor desarrollados, el regreso de Adrián Suar y Natalia Oreiro podría haber resultado mucho más memorable.
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