Cine | Reseña de Impacto Mortal
por Nahuel Tesouro
Cuando uno va a ver una película de Renny Harlin, sabe precisamente qué esperar: una cinta de explotación pura y dura. Y eso es exactamente lo que Impacto Mortal (Deep Water) ofrece.
Es por esta razón que su punto más débil se halla en el primer acto. Nunca fue el fuerte de Harlin ni de las películas de tiburones, la construcción de los personajes en el primer acto antes de que comience la acción. Y acá sucede lo mismo. Ni la aparición de Ben Kingsley puede rescatar estos primeros 20 minutos.
Sin embargo, todo cambia en la secuencia del aterrizaje. A través de un gran uso del montaje y principalmente el sonido (que en la sala de cine te explota los oídos, y no lo digo como crítica), la película te sumerge absolutamente en la situación de un avión obligado a aterrizar en medio del océano. Todo el caos, la destrucción y la muerte se muestran con un aire trágico y sentimental, impropio de lo que suelen ser las historias de este estilo.
Luego de eso, sí comenzamos de lleno con lo que la mayoría vino a ver: tiburones haciendo de las suyas. Y en ese sentido la película no decepciona en absoluto. Si bien los esconde durante sus primeras escenas, ya para la mitad de la película se muestran en toda su gloria como los enormes depredadores y villanos del grupo de sobrevivientes del avión.
El gore es poco pero bien logrado, las escenas de ataques son entretenidas, hay buen manejo del suspenso y Aaron Eckhart hace un buen trabajo como líder de la tripulación.
Por supuesto que hay conveniencias de la historia, comportamiento raro de los tiburones, decisiones estúpidas, etc, pero para quien quiera ver una cinta de tiburones, una cinta de Renny Harlin o una simple cinta de explotación, Impacto Mortal es cumplidora.


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