Cine | Reseña de Sólo por una noche

 

Título Original: One Night Only. País: EEUU. Año: 2026. Dirección: Will Gluck. Guion: Travis Braun y Will Gluck sobre la novela de Travis Braun. Elenco: Monica Barbaro, Callum Turner, Maya Hawke, Julia Fox y Molly Ringwald. Fotografía: Yaron Orbach. Duración: 102 minutos. Distribuidora: Universal Pictures.








por Nahuel Tesouro




Sólo por una noche, protagonizada por Callum Turner y Monica Barbaro, es lo nuevo de Will Gluck, quien dirigió Easy A, con Emma Stone, pero cuyo estilo actual se encuentra en el éxito Anyone But You, que lanzó al estrellato a Sidney Sweeney y a Glen Powell. Con estos nombres y películas mencionadas, es fácil tener una idea de cómo va a ser la película. Y, efectivamente, uno recibe lo que piensa que va a recibir: ni más ni menos.

La historia parte de una premisa interesante: en el futuro, Estados Unidos prohibió las relaciones sexuales premaritales, excepto durante una noche al año. Tanto los solteros como personas en pareja pero aún sin casarse aguardan pacientemente esa única noche donde todo puede ocurrir. 

Uno de los aciertos que debo señalar es que, antes de verla, no dejaba de pensar cómo, con una premisa tan atractiva pero a la vez tan vaga, los guionistas iban a ingeniárselas para construir un largometraje de 100 minutos. Y, para mi sorpresa, la historia nunca aburre ni se va demasiado por las ramas. En ningún momento se sintió el agotamiento exhaustivo de esa premisa principal.

De todas formas, el motor de la historia, y lo que genera la atención del espectador, son sus protagonistas. A lo largo de la noche, atraviesan varias desventuras sexuales que inevitablemente derivan en frustraciones, solo para cruzarse una y otra vez. En ese sentido, también Gluck genera entretenimiento puro y duro: cada una de esas situaciones es fresca y divertida. Se explora bien el concepto de esta especie de La Purga sexual en varias facetas y se exploran varias de las posibilidades que ofrece un mundo así.




Sin embargo, está lejos de ser una película perfecta. Así como se exploran muchas facetas graciosas de ese universo, hay muchas cuestiones que se ignoran: ¿cómo puede la gente aceptar con tanta paciencia esperar una única noche al año para tener sexo? ¿Cómo funciona semejante pasividad? ¿No existe ningún tipo de resistencia? ¿Nadie cuestiona el sistema? 

Y después está el humor. A veces funciona; muchas otras, no. Por momentos busca desesperadamente por momentos ser una comedia absurda y random pero luego lo abandona por un estilo de humor mucho más tradicional y predecible. La película no parece terminar de decidir qué tipo de comedia quiere ser. 

Hay otros problemas como la duración (dura demasiado para una historia así), la resolución simple de varios conflictos, algunas actuaciones y ciertos momentos emotivos que no se generan de manera genuina. Pero, a la vez, admito que esperaba (o temía) algo mucho peor. 

Lo nuevo de Will Gluck termina siendo la definición de rom-com pasajera, ni más, ni menos.

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