Cine | Reseña de El Final de la Calle Oak
Título: The End of Oak Street. País: EEUU. Año: 2026. Dirección y guion: David Robert Mitchell. Elenco: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Tella y Christian Convery. Fotografía: Mike Gioulakis. Montaje: John Axelrad. Música: Michael Giacchino. Distribuidora: Warner. Duración: 100 minutos.
por Mariana Parodi
Hay algo en El final de la calle Oak que remite inmediatamente a cierto cine de aventuras y ciencia ficción de los 80 y los 90: una familia común enfrentada a una situación completamente extraordinaria, un misterio que necesita ser descubierto y una amenaza que convierte el espacio cotidiano en territorio de supervivencia. Por momentos, incluso, tiene algo de ese espíritu de Spielberg que sabía combinar lo fantástico con el asombro y el miedo.
Una familia se despierta una mañana y descubre que su barrio ha sido convertido en una suerte de parque jurásico. El lugar está completamente delimitado, aislado del exterior, sin posibilidad de salida y poblado por dinosaurios. Lo que hasta el día anterior era un vecindario familiar se transforma así en un escenario de supervivencia.
La película no tarda demasiado en ponerlos en peligro: hay numerosos jump scares, situaciones de tensión y momentos en los que la amenaza puede aparecer prácticamente en cualquier rincón. No inventa demasiado dentro del género, pero sabe administrar sus recursos para mantener la atención y hacer que el espectador quiera descubrir qué está ocurriendo.
Y si hay algo que sorprende especialmente son sus efectos visuales. Los dinosaurios aparecen a plena luz del día y, lejos de esconder sus limitaciones en planos oscuros o fondos convenientemente borrosos, la película se anima a mostrarlos. El resultado es mucho más convincente y realista de lo esperado (con investigaciones actualizadas) y contribuye a que la experiencia funcione como espectáculo.
Quizás el guion recurre a ideas que ya hemos visto varias veces y algunas decisiones narrativas no tienen la misma solidez que su propuesta visual. Pero tampoco parece interesada en complicar innecesariamente una historia cuyo principal objetivo es entretener. Y en eso cumple con creces.
Con buenas actuaciones, un ritmo que sabe cuándo acelerar y dinosaurios que se sienten realmente presentes, El final de la calle Oak termina siendo una agradable sorpresa. No esperaba demasiado de ella y quizás justamente por eso terminó funcionando mejor de lo previsto: no reinventa el género, pero recupera con bastante eficacia algo que el cine de aventuras contemporáneo parece haber olvidado un poco: la capacidad de convertir una premisa disparatada en una experiencia genuinamente entretenida.
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