Cine | Reseña de Adolescencia, Sexo y Muerte en Campamento Miasma

Título Original: Teenage, Sex and Death at Camp Miasma. País: EEUU. Año: 2026. Dirección y guion: Jane Schoenbrun. Elenco: Hannah Einbinder, Gillian Anderson, Zach Cherry, Sarah Sherman, Patrick Fischier, Dylan Baker y Jasmin Savoy Brown. Música: Alex G. Fotografía: Eric Yue.  Duración: 112 minutos. Distribuidora: Maco Cine. 
 




por Mariana Parodi



Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma no es la película que probablemente espera quien llega buscando un slasher tradicional. Aunque toma varios elementos reconocibles del género, su interés está puesto en otro lugar: en el deseo, en la mirada y en la relación entre el terror y aquello que puede resultar perturbadoramente atractivo.

La película se toma su tiempo para cocinarse. Su ritmo es pausado pero esa construcción lenta también le permite trabajar una atmósfera particular, en la que la sangre, el cuerpo y el deseo empiezan a mezclarse de maneras cada vez más incómodas.

Hay, además, algo de cine dentro del cine que resulta especialmente interesante, como si la película reflexionara sobre el propio acto de mirar y sobre aquello que esperamos encontrar cuando nos sentamos frente a una historia de terror. Más que utilizar el género para provocar miedo, lo utiliza como un territorio para explorar otras sensaciones.



En ese sentido, la fotografía tiene un papel fundamental. La película está construida con una estética muy cuidada, una excelente paleta de colores y una puesta en escena que encuentra belleza incluso en aquello que debería resultar desagradable.

Y el elenco está a la altura. Hannah Einbinder y Gillian Anderson están increíbles, aportando dos interpretaciones que terminan de darle espesor a una película muy enfocada en sus personajes, sus deseos y sus contradicciones.

Es una propuesta bastante más cercana al cine independiente y al cine de autor que al slasher convencional. Una película deliberadamente femenina y sensual, que probablemente no funcione para todo el mundo, especialmente para quienes esperen una sucesión de asesinatos y sustos.

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma se anima a tomar elementos del terror para hablar de otra cosa. Puede ser irregular y por momentos demasiado contemplativa, pero tiene una identidad visual y temática que la convierte en una de esas películas que vale la pena destacar.

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