Teatro | Reseña de El Ser Querido


Sonidos Intrahospitalarios

por Gustavo Noriega

El ser querido, es el unipersonal escrito e interpretada por la histriónica y versátil Jorgelina Aruzzi, y cuenta con la dirección conjunta de ella y Dalia Elnecavé.
En un hospital, una mujer – la Culi- ya se siente como en casa, entre pacientes que llegan y se van, pero el alta para su marido -Alejandro- no llega nunca; como tampoco otros familiares que la releven.

Su sobrenombre (apócope de Culito) deja a las claras el contexto en que ella se movía, en un universo machista -que aún hoy, con mucho esfuerzo trata de decontruirse- que es el mundo de los músicos de rocanrol.

Pero tanto un entorno como el otro -el hospitalario y el de los recitales- sólo sirven de plataforma para espetar al público chistes de todo calibre regados de puteadas, que sirven para conseguir la complicidad del público con esta rockera buena onda.

Por hastío o por angustia, no puede dejar de tomar por interlocutor a quien pase cerca de ella, y sola o con testigos, intenta sacarle sonidos a una guitarra mediante rasguidos básicos.

Mientras tanto espera que las hijas de su pareja -a las que vio crecer- le lleven una guitarra eléctrica, con la esperanza de que al escuchar su sonido, su amor desahuciado, salga del coma profundo.

La música parece aliviar sus broncas, y al mismo tiempo demuestra su admiración por las figuras del rock nacional.



A una caracterización sutil y contundente, Aruzzi la perfecciona con tics, modismos y con un singular modo de andar; que al sumarle el vestuario básico y riguroso, completa la estampa de una grupi de perfil rolinga.

Sus emociones están vinculadas a canciones vernáculas; esas que conocen todos, aunque juega a que alguien del público las desconoce (“Mi bandera” de Sumo, “Himno de mi corazón” de Los abuelos de la nada, “Mujer amante” de Rata Blanca, “Yo no quiero volverme tan loco” de Charly García, “ji ji ji” de los Redondos, “Barro tal vez” de Spinetta y otros temas).

En medio de sus rencores criticará a la medicina, a las letras de reguetón y habrá burlas sobre los cantautores melódicos (Marco Antonio Solís o Cristian Castro) que no deja de ser una reflexión sobre la cerrazón de algunos rockeros.

El resentimiento que aflora en ella, tiene que ver con su fidelidad, con el estar siempre al lado -incondicionalmente- de un rockero que apenas logró un hit (por el que cobró derechos por única vez, porque lo avergonzaba ser autor de una canción pop).

Para la Culi, la música es milagrosa; y espera que el milagro suceda... Mientras tanto, no para de hacer asociaciones desopilantes con ese cosmos que gira alrededor de una guitarra eléctrica.


EL SER QUERIDO - FICHA TÉCNICA

Actriz: Jorgelina Aruzzi

Música original y diseño sonoro: Rafael Varela

Diseño de Iluminación: Paula Fraga

Diseño de Escenografía y vestuario: Clara Hecker

Fotografía: Nacho Lunadei

Diseño gráfico: Clara Ferguson

Prensa: Agencia Raquel Flotta

Asistencia de dirección: Daniela Sitnisky

Producción ejecutiva: Lucía Asurey y Ana Balduini

Dramaturgia: Jorgelina Aruzzi

Dirección: Jorgelina Aruzzi y Dalia Elnecavé

Producción general: Andrea Stivel y Sebastián Celoria

 

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