Teatro | Reseña de El Ser Querido
Sonidos Intrahospitalarios
El ser querido,
es el unipersonal escrito e interpretada por la histriónica y versátil Jorgelina Aruzzi, y cuenta con la
dirección conjunta de ella y Dalia
Elnecavé.
En un hospital, una mujer – la Culi-
ya se siente como en casa, entre pacientes que llegan y se van, pero el alta
para su marido -Alejandro- no llega
nunca; como tampoco otros familiares que la releven.
Su sobrenombre (apócope de Culito) deja a las claras el
contexto en que ella se movía, en un universo machista -que aún hoy, con mucho
esfuerzo trata de decontruirse- que es el mundo de los músicos de rocanrol.
Pero tanto un entorno como el otro -el hospitalario y el de
los recitales- sólo sirven de plataforma para espetar al público chistes de
todo calibre regados de puteadas, que sirven para conseguir la complicidad del
público con esta rockera buena onda.
Por hastío o por angustia, no puede dejar de tomar por
interlocutor a quien pase cerca de ella, y sola o con testigos, intenta sacarle
sonidos a una guitarra mediante rasguidos básicos.
Mientras tanto espera que las hijas de su pareja -a las que vio
crecer- le lleven una guitarra eléctrica, con la esperanza de que al escuchar
su sonido, su amor desahuciado, salga del coma profundo.
La música parece aliviar sus broncas, y al mismo tiempo
demuestra su admiración por las figuras del rock nacional.
A una caracterización sutil y contundente, Aruzzi la perfecciona
con tics, modismos y con un singular modo de andar; que al sumarle el vestuario
básico y riguroso, completa la estampa de una grupi de perfil rolinga.
Sus emociones están vinculadas a canciones vernáculas; esas
que conocen todos, aunque juega a que alguien del público las desconoce (“Mi bandera” de Sumo, “Himno de mi corazón” de Los abuelos de
la nada, “Mujer amante” de Rata
Blanca, “Yo no quiero volverme tan loco”
de Charly García, “ji ji ji” de los
Redondos, “Barro tal vez” de Spinetta
y otros temas).
En medio de sus rencores criticará a la medicina, a las
letras de reguetón y habrá burlas sobre los cantautores melódicos (Marco Antonio
Solís o Cristian Castro) que no deja de ser una reflexión sobre la cerrazón de
algunos rockeros.
El resentimiento
que aflora en ella, tiene que ver con su fidelidad, con el estar siempre al
lado -incondicionalmente- de un rockero que apenas logró un hit (por el que cobró derechos por única vez, porque lo avergonzaba ser
autor de una canción pop).
Para la Culi, la
música es milagrosa; y espera que el milagro suceda... Mientras tanto, no para
de hacer asociaciones desopilantes con ese cosmos que gira alrededor de una
guitarra eléctrica.
EL SER QUERIDO - FICHA TÉCNICA
Actriz: Jorgelina Aruzzi
Música original y diseño sonoro: Rafael Varela
Diseño de Iluminación: Paula Fraga
Diseño de Escenografía y vestuario: Clara Hecker
Fotografía: Nacho Lunadei
Diseño gráfico: Clara Ferguson
Prensa: Agencia Raquel Flotta
Asistencia de dirección: Daniela Sitnisky
Producción ejecutiva: Lucía Asurey y Ana Balduini
Dramaturgia: Jorgelina Aruzzi
Dirección: Jorgelina Aruzzi y Dalia Elnecavé
Producción general: Andrea Stivel y Sebastián Celoria

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