Cine | Reseña de Una Chica Invisible

País: Argentina. Año: 2019. Dirección, guion y montaje: Francisco Bendomir. Elenco: Andrea Carballo, Javier De Pietro, Lola Ahumada y María Rosa Fugazot. Fotografía: Mariano De Rosa. Música: Pablo Crespo. Duración: 80 minutos.
 






por Mariana Parodi


En Una chica invisible, Daniel acepta meterse en la computadora de la ex de un conocido porque este está convencido de que ella lo dejó por otro. Pero todo cambia cuando descubre que esa chica es Andrea, una compañera de la escuela de la que siempre estuvo enamorado. Lo que comienza como un relato de voyeurismo y obsesión rápidamente toma un rumbo inesperado, incorporando elementos fantásticos, humor absurdo y una serie de giros que transforman por completo la historia.

Con claras referencias a La Ventana Indiscreta, la película toma ese punto de partida para construir algo propio, fresco y muy divertido.

Lo mejor está en su apartado técnico: la dirección de fotografía, el uso de los primeros planos, la dirección de arte y la forma en que se integran las pantallas y las computadoras en la narrativa hacen que sea una experiencia super interesante.



En apenas 72 minutos, mezcla comedia y suspenso, suma referencias al anime y a la cultura pop y logra algo fundamental: entretener de principio a fin. Los personajes están bien construídos (sobretodo se destaca la en ese entonces niña Lola Ahumada que interpreta a la hija de Daniel), el humor funciona y los giros del último tramo consiguen sorprender y hasta generar cierta empatía por sus protagonistas.

Quizás el final se siente un poco apresurado, pero eso no le quita mérito a una película que propone una nueva mirada sobre ideas viejas y demuestra que el cine argentino todavía puede encontrar caminos diferentes para contar historias.



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