Cine | Reseña de Familia
por Nadia Yannuzzi
Dos chicos, Luigi y Alessandro, se esconden mientras “duran los ruidos”. Su padre, Franco, está golpeando a su madre, Lizia, y ellos solo pueden esperar a que pase. Estamos en la Italia de los años 90, y denunciar al padre implicará que los hermanos sean separados de su mamá y pasen cuatro años en un hogar de menores.
Familia es una película maravillosa. Impacta no solo por estar basada en un hecho real, sino también porque nos permite reflexionar sobre el ciclo intergeneracional de la violencia, el desamparo de las víctimas y los efectos que todo eso deja en los hijos. Los hermanos y su madre permanecen fuertemente unidos, pero cuando los chicos crezcan, ese modelo de amor ligado a la violencia volverá a repetirse. Luigi se convierte en un joven de veinte años lleno de furia y cercano a grupos neofascistas. Su necesidad de pertenecer lo lleva a cruzar límites y, como era de esperar, todo termina mal.
Es una película intensa y espléndida. No apta para quienes sufren de bruxismo: te deja con la mandíbula apretada durante dos horas. La cámara sigue de cerca a los personajes, la atmósfera es opresiva y todo parece a punto de estallar en cualquier momento. En ese sentido, la fotografía es verdaderamente extraordinaria: domina una paleta apagada, con claroscuros marcados y encuadres cerrados que refuerzan la sensación de encierro físico y emocional. La luz —muchas veces dura, otras apenas insinuada— construye un clima asfixiante que acompaña el punto de vista de los chicos y vuelve tangible la violencia, incluso cuando no está explícitamente en pantalla.
Las puertas y las miradas funcionan como claves de lectura. Hay reminiscencias de La naranja mecánica —por ejemplo, en las escenas de violencia sin sonido ambiente, solo acompañadas por música— y es inevitable que aparezca el recuerdo de American History X. Sin embargo, la película y el guion tienen una identidad propia y el foco está puesto en otro lugar: no en la violencia en sí, sino en sus efectos.
Este es el segundo largometraje de Francesco Costabile. En el primero, Una femmina, también aborda la violencia de género, aunque vinculada a la mafia calabresa, región de la que es originario. En Familia busca narrar una experiencia más universal, porque el caso que presenta la película puede suceder —y de hecho sucede— en cualquier parte. En una época en la que la derecha resulta cada vez más atractiva para las juventudes y muchos ponen en cuestión la perspectiva de género, películas como estas llegan en el momento justo.
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