Cine | Reseña de Conociendo la raíz

País: Argentina. Año: 2026. Dirección: Hugo Meyer y Micaela Viviani. Guion: Hugo Meyer, Daniela y Micaela Viviani. Elenco: Leroy Barrera, Emiliano Datola, Mora Miranda, Teresita Velazquez. Fotografía: Javier Colongo. Música: Emiliano Herrera y Hugo Meyer. Duración: 120 minutos. 






por Victoria Hirsch


Conociendo La Raíz es una producción independiente argentina realizada en coproducción con el municipio de Almirante Brown, llevada adelante por vecinos de la comunidad junto a la escuela de arte del barrio. En clave de musical coming of age, sigue a tres adolescentes y su grupo de amigos que se enfrentan al desafío de participar en un concurso donde deberán componer música y bailar, mientras lidian con el miedo al fracaso y con distintas dificultades en sus relaciones interpersonales. En ese recorrido aparecen una serie de personajes pintorescos que, según el caso, impulsan o entorpecen el crecimiento de los protagonistas.

Su principal fortaleza radica en la decisión de poner la cámara al servicio de personas comunes, alejadas del circuito profesional del cine. Esa elección permite mostrar rostros, espacios y problemáticas que rara vez encuentran lugar en el cine comercial, otorgándole a la película una autenticidad difícil de fabricar. Más allá de sus limitaciones técnicas, el proyecto transmite un fuerte sentido de comunidad: se percibe el compañerismo entre quienes participan, el orgullo por el barrio y el disfrute colectivo de hacer cine. Esa energía termina siendo uno de los aspectos más valiosos de la propuesta y le aporta una calidez que atraviesa toda la película.



Sin embargo, esa misma lógica comunitaria también representa su mayor debilidad. La película parece estar construida principalmente para quienes formaron parte del proyecto o conocen de cerca ese universo, dejando al espectador externo en un lugar más distante. Además, presenta problemas de ritmo que hacen que el relato pierda impulso rápidamente. Algunas escenas se extienden más de lo necesario y la narración se vuelve reiterativa, dificultando que el conflicto principal mantenga la tensión y el interés a lo largo de toda la historia.

En conclusión, se trata de una película cuyo mayor valor no reside únicamente en lo que cuenta, sino en cómo y desde dónde decide contarlo. Como experiencia comunitaria y expresión artística local resulta genuina, honesta y profundamente comprometida con su territorio. Aunque sus problemas narrativos y de ritmo limitan su impacto como obra cinematográfica, logra transmitir un fuerte sentido de pertenencia y demuestra el potencial que tienen las producciones independientes para dar visibilidad a realidades que pocas veces encuentran un espacio en la pantalla.



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