Exhibición Tita Merello: Una Diva Plebeya


 por Nadia Yannuzzi

Quizá no sepas quién canta, pero la letra de “Se dice de mí” seguro la conocés ( Betty, la fea, Dios la bendiga). La voz es la de Tita Merello, una figura multifacética a la que el Palacio Libertad decidió homenajear con la exhibición Una diva plebeya.

Tita nació en 1904 en San Telmo, en el seno de una familia muy humilde, y tuvo una infancia difícil. Debutó en el cine a los 20 años en Tango! (1933), de Luis José Moglia Barth, y a partir de allí inició una carrera larga y prolífica en la que hizo de todo: cantó tango, grabó discos, actuó en 33 películas, hizo teatro y tuvo su propio programa de televisión (Todo Tita, coconducido con Víctor Sueiro). Incluso, si se me permite la licencia, fue una influencer temprana de la salud de las mujeres (“muchacha, hacete el Papanicolaou”). En 1970 publicó el libro La calle y yo, un dato nada menor si se tiene en cuenta que Tita aprendió a leer y escribir ya entrada en la adultez.

Una diva plebeya es una exhibición que, en palabras de su curadora Lucía Ulanovsky, no tiene una intención histórica, sino que busca retratar distintas facetas de Merello. Para ello, además de material de archivo y fotografías de Annemarie Heinrich, se convocó a Aili Chen, Lolo y Lauti, Leticia Obeid, Marcela Oliva y Sol Rezza, cuyas obras dialogan con la figura de Tita y amplifican su legado.



Quisiera destacar especialmente la propuesta de Sol Rezza: en una sala a oscuras, con dos sillas y una mesa de café entre ellas, los espectadores pueden sentarse a escuchar la voz de Tita en una entrevista. La experiencia es íntima y potente: es como estar con ella; la artista está presente. Otro espacio notable es la sala montada como un pequeño cine, con butacas prestadas por la TV Pública, donde se proyectan escenas de películas como Amorina, del inmenso Hugo del Carril —gran amigo de Merello—, e Los Isleros. Allí se la ve en acción y se comprende el impacto de su presencia en cámara.

La exhibición se inscribe en la serie de homenajes a grandes mujeres de la cultura nacional que el Palacio Libertad viene organizando desde el año pasado, entre ellas Moria Casán y Mirtha Legrand. Además, se propone acercar la figura de Merello a los públicos más jóvenes. En un país sin cinemateca, este punto no es menor: sin políticas sostenidas de preservación y acceso, las nuevas generaciones irán perdiendo contacto con el cine argentino clásico.

Tita Merello fue tan inmensa que casi vivió un siglo: falleció a los 98 años, en diciembre de 2002. Sus últimos años transcurrieron lejos de los medios y muy vinculados a causas benéficas. Su legado sigue siendo inconmensurable: por mencionar solo un aspecto, tres actrices argentinas —Mercedes Funes, Anita Martínez y Nacha Guevara— la encarnaron en cine y teatro.

En una emisión de Todo Tita, Merello dice: “Leí en una revista una crítica a este programa que no sabe si es malo o bueno, pero sí que es único”[1.1]. Tal vez no haya mejor definición para ella misma. 


Exhibición: Tita Merello, una diva plebeya. 

Artistas: Aili Chen / Annemarie Heinrich / Lolo y Lauti / Leticia Obeid  / Marcela Oliva  / Sol Rezza

Curaduría: Lucía Ulanovsky

Diseño gráfico: Micaela Marinelli


La exhibición puede visitarse de miércoles a domingo de 14 a 20 h, hasta el 20 de diciembre de 2026, en el segundo piso del Palacio Libertad. No se requiere reserva previa de entradas.



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