Teatro | Reseña de Restorán








Un equipo que ayuda cuando las papas queman

por Gustavo Noriega 

Restorán es la comedia dramática de Manuela Amosa que transcurre en el depósito de un restaurante porteño, donde un grupo de empleados comparten momentos de impasse en el trabajo, pero allí también empiezan a filtrarse sus vicisitudes más personales.

Se trata de una obra realista y de costumbres contemporáneas, con jerga del ambiente que retrata -por ejemplo, se mencionan marcas de chocolate que se usan en repostería-, con la que puede identificarse todo aquel que haya trabajado en gastronomía alguna vez.

Rosa, la camarera (Manuela Amosa), descansa cada vez que puede durante el servicio, porque en su casa no tiene paz: su pareja -cada vez más tóxico- ha recaído en el consumo de drogas, convirtiéndose en un personaje sobre el que orbitan muchas acciones, aunque no aparezca físicamente. Ella está en apuros, pero contiene sus emociones para no afectar al entorno laboral.

Mientras tanto Claudio, el cocinero (José Escobar, quien además cubre perfectamente los rubros de vestuario y escenografía), pasa más horas en el trabajo que en su hogar, lo que hace supomer que se siente mejor agregándose tareas que lo gratifican a su manera. Es muy efusivo y se enciende ante cualquier estímulo. 



Pepo, el mozo (Matías Corradino), es su cómplice: muy charlatán, cada vez que pueda hablará de su novia, con la que se acaba de ir a vivir juntos. Exhibe situaciones conyugales que demuestran mucha ingenuidad de su parte, en una relación que no lo favorece.

Como es común en gastronomía, el ayudante/aprendiz -Martín (Romeo Prioriello)- empieza realizando tareas básicas sin comprender muy bien los códigos y es visto con desconfianza por sus compañeros, que no saben si ingresó al staff por pertenecer al círculo de los jefes. 

Casi sin darse cuenta, profundiza los vínculos y termina haciendo causa común contra los patrones: la dueña, a quien todos llaman “la vieja”, y el encargado -que cuida los intereses de ella-, a quienes tampoco veremos en escena, pero estarán siempre presentes a través de comentarios que los “pintan” como poco menos que enemigos. 

La escenografía, a partir de un ensamblaje de elementos reales, crea un clima verosímil: un espacio descuidado, con bártulos que necesitan invisibilizarse ante la clientela próspera -según se deduce de los uniformes de categoría-, y que además es el lugar donde se acicalan los gastronómicos cuando la energía decae.

El salón comedor es sugerido por el sonido ambiente amplificado que amplía el mundo dramático, el naturalismo y la profundidad espacial; aunque hubiera convenido que su reproducción hubiera tenido una lógica más comprensible, como así también la musicalización que sirve muy bien a efectos de cambiar el clima, indicaría que es la expresión que aglutina a los personajes. 

Como mosqueteros, con su leivmotiv “todos para unos… uno para todos…”, estos personajes postulan que, en el trabajo se pueden crear equipos que sirven de refugio.


Restorán se presenta los viernes a las 20.30hs en Moscú Teatro (Ramírez de Velasco 535, CABA). 

FICHA TÉCNICA:

Dramaturgia: Manuela Amosa

Elenco: Manuela Amosa, Matías Corradino, José Escobar, Romeo Prioriello

Iluminación: Manon Minetti

Música y diseño sonoro: Nicolás Diab

Escenografía y vestuario: José Escobar

Diseño gráfico: Julia Ferrando

Fotografía: Lina Etchesuri

Redes: Juani Romero y Debora Longobardi

Prensa: Natalia Bocca

Producción: Manuela Amosa, Facundo Galli, Verónica Mc Loughlin

Coproducción: Moscú Teatro

Asistencia de dirección: Facundo Galli

Dirección: Verónica Mc Loughlin


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