Cine | Reseña de El Drama, protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson
por Mariana Parodi
The Drama (Estados Unidos/2026) Dirección y guion: Kristoffer Borgli. Elenco: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, YaYa Gosselin, Michael Abbott Jr., Sydney Lemmon y Hayley Gates. Fotografía: Arseni Khachaturan. Música: Daniel Pemberton. Edición: Joshua Raymond Lee. Distribuidora: Diamond Films (A24). Duración: 106 minutos. Apta para mayores de 16 años. Salas primera semana: 172.
El Drama, dirigida y escrita por Kristoffer Borgli, llega con una expectativa difícil de esquivar. Si bien su nombre puede no ser tan conocido para el público masivo, su cine se mueve en un terreno incómodo, con algo de sátira y una mirada bastante filosa sobre los vínculos.
Además, la película reúne a Zendaya y Robert Pattinson, dos actores que, lejos de acomodarse en el molde hollywoodense, vienen construyendo carreras marcadas por el riesgo y la búsqueda constante.
Emma y Charlie están a punto de casarse. Todo parece encaminado, hasta que en una noche cualquiera, entre amigos y confesiones, aparece una pregunta que revela secretos difíciles de digerir. Desde ese momento, algo se rompe y lo que sigue ya no tiene tanto que ver con el hecho en sí, sino con la imposibilidad de volver a mirar al otro de la misma manera.
El director trabaja sobre un miedo bastante universal: el de no conocer realmente a la persona con la que compartís tu vida. O peor aún, el de conocerla demasiado tarde. La película se mueve en ese terreno incómodo, donde el amor convive con la duda, la paranoia y una necesidad casi desesperada de encontrar certezas donde ya no las hay.
Zendaya compone a una Emma difícil de descifrar incluso cuando parece estar siendo honesta. Pattinson, por su parte, construye un Charlie que se va desarmando de a poco: lo que empieza como desconcierto se transforma en obsesión, donde la necesidad de entender termina siendo más destructiva que la verdad misma.
Más que un drama tradicional, El Drama funciona como la disección de una pareja al borde del colapso. No hay grandes giros ni respuestas claras, y ahí está parte de su potencia. Borgli no parece interesado en juzgar a sus personajes, sino en observar cómo reaccionan cuando la imagen que tenían del otro —y de sí mismos— se desmorona.
Es una película incómoda, de esas que te dejan pensando en conversaciones pasadas, en cosas que dijiste (o no), en cuánto conocemos realmente a quienes amamos. Y quizás ahí está su mayor acierto: no ofrece tranquilidad, sino preguntas que siguen resonando mucho después de que terminan los 106 minutos.


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