Cine | Reseña de Los Sueños de Elma, documental de Miguel Monforte
Historia de una Madre de Malvinas
Un documental de Miguel Monforte
Dos Funciones únicas en el Cine Gaumont
Sábado 4 y Martes 7 de abril, 19:00hs Sala 3 (Fernando Birri)
Sábado 4 función presentada por el director
Provincia de Buenos Aires
Espacio INCAA Cine Teatro Helios, de la localidad El Palomar
Martes, 7 de abril 18:30hs
Espacio INCAA Cine Teatro Municipal Quilmes
Jueves, 2 de abril 18:00hs
Espacio INCAA Eco Select de La Plata
Domingo 5, Martes 7 y Miércoles 8 de abril 18:00hs
Espacio INCAA Cine Teatro Italiano de Chacabuco
Martes 7 de abril 18:00hs
Espacio INCAA Centro Cultural Florencio Constantino de Bragado
Viernes 3 de abril 21:30hs
Casa de la Cultura de Rauch
Viernes 3 de abril a las 20:00hs.
Sinopsis
Elma Pelozo pierde a su hijo Gabino en la Guerra de Malvinas. El joven es sepultado como “Soldado sólo conocido por Dios” al no poderse comprobar su identidad al momento de darle sepultura. 37 años después una acción humanitaria devuelve la identidad de Gabino.
Elma comienza a soñar la visita a su tumba en Malvinas, y conocer al inglés que lo inhumó, anhelos que despiertan controversias. “Los sueños de Elma” trata sobre personas que superan los traumas para convertir su sufrimiento en amor.
Elma Pelozo vive en el campo desde que nació. En 1982 pierde a uno de sus hijos, Gabino, en la Guerra de Malvinas. El joven es sepultado como “Soldado sólo conocido por Dios” al no haberse podido comprobar su identidad al momento de darle sepultura, algo que convierte en más doloroso el pesar de su familia. Pasan los años y Elma recibe la visita de un veterano de guerra, Julio Aro, quien tiene un proyecto para restituir la identidad a sus compañeros caídos en combate. Es la primera madre que confía en esa propuesta humanitaria que permite devolver la identidad a esos hombres. Elma entonces tiene dos sueños: visitar la tumba de su hijo en las lejanas Islas Malvinas y conocer al inglés que le dio sepultura. Ambos anhelos despiertan miedos, resquemores y controversias, poniendo en riesgo sus concreciones.
El director Miguel Monforte expresa:
"Viví en primera persona todo el proceso que posibilitó, tras casi una década de trabajo, que hoy 121 compatriotas hayan recuperado su identidad en el cementerio de Darwin. Trabajar institucionalmente en esta causa, sumado a mi actividad como realizador de documentales, me posibilitó hacer registros y en paralelo ir concretando una sólida investigación que me permitió tener fundamentos y material de archivo para contar “desde adentro” una de las historias más inspiradoras de la posguerra, por el suceso histórico que representa y también por la calidad humana de sus protagonistas."
FESTIVALES
Estreno en el 38° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, sección “Proyecciones especiales”
40° Festival del Cinema Ibero-Latino Americano de Trieste, Italia. Sección “Contemporánea Malvinas”.
4°Festival de Cine Arbolito (Santa Clara, partido de Mar Chiquita). Película invitada
La restitución de las identidades de caídos argentinos durante la Guerra de Malvinas es una realidad gracias a Julio Aro y Geoffrey Cardozo, están postulados por sexta vez al Premio Nobel de la Paz.
Aro, un ex soldado combatiente argentino; Cardozo, un ex oficial británico. Hoy finalmente las familias saben hoy donde descansan los restos de sus seres queridos, que durante casi cuatro décadas estuvieron inhumados como “soldado sólo conocido por Dios”, con toda la incertidumbre y angustia que eso les significó.
La Fundación No me olvides, entidad creada por Julio Aro en 2009. Viví en primera persona todo el proceso que posibilitó, tras casi una década de trabajo, que hoy 121 compatriotas hayan recuperado su identidad en el cementerio de Darwin. Trabajar institucionalmente en esta causa, sumado a mi actividad como realizador de documentales, me posibilitó hacer registros y en paralelo ir concretando una sólida investigación que me permitió tener fundamentos y material de archivo para contar “desde adentro” una de las historias más inspiradoras de la posguerra, por el suceso histórico que representa y también por la calidad humana de sus protagonistas.
La película desde mi butaca por Pablo Kulcar
Elma Pelozo es la última madre que pudo viajar a Malvinas para visitar la tumba de su hijo, Gabino, y cerrar su duelo, a pesar de sus 80 años y graves problemas de salud. A partir de esta premisa, se comienza a contar una historia. Y la misma es un detallado raconto de los hechos que fueron construyendo esta posibilidad.
Julio Aro, ex combatiente, crea una fundación y, con familiares de caídos en combate, viaja a la isla, donde decide definitivamente encarar esta premisa. El primer paso es la obtención de ADN de las madres para cotejar con el de los restos en las islas, tarea que realiza el Departamento de Antropología Forense.
El documental registra hechos históricos que son precedentes a la idea. Geoffrey Cardozo es un militar británico que fue destinado a las islas luego del conflicto. Allí se ocupó de recuperar cuerpos de soldados argentinos, y mediante la donación de un espacio físico, instaló el cementerio, dando sepultura a 121 ex combatientes caídos en combate.
La película muestra recuerdos fotográficos de las primeras visitas al cementerio argentino y siempre los testigos hablan del respeto inglés a dicho acontecimiento.
Inmediatamente la propuesta es llegar a Elma y presentarle a Geoffrey El director decide registrar este intento, que se ve frustrado por la resistencia de algunos familiares. Resulta ejemplar la detención en una estación de servicio, donde la camaradería de la comitiva expresa la verdadera disposición a superar antagonismos. Finalmente, Geoffrey decide no ir.
La casa de Elma es humilde, pero acogedora, la cámara hace el paneo del lugar y vemos una granja con animales y un entorno agreste y solitario. Elma está en silla de ruedas y hay que llevarla al aeropuerto para que pueda volar a Malvinas. El ejército destina un helicóptero, que es el puente intermedio a Mar del plata y, de allí, a la islas.
Ya en la isla, todo se torna ceremonial. El registro de la atmósfera que se instala es minucioso y acompaña con silencio. Un sacerdote militar la recibe y una comitiva oficial del ejército británico realiza un acto en honor al soldado caído.
El rostro de Elma es el centro de la miradas y el núcleo del documental. Su tremenda humanidad la hace entristecerse solo por un rato y luego ya abraza y comulga con todos los que la rodean. Las islas se ven poco: la idea es registrar un hecho histórico, solamente.
La distensión de los presentes nos conmueve y genera un clima de respeto y consideración que pocas veces los registros malvinenses proponen.
Ingleses y argentinos pueden entender los dolores cruzados y tener un respeto mutuo que los dignifica. Es un documental que emociona y rescata el aspecto humano y sensible de ambos bandos y que, sin bajar ninguna consigna ni generar golpes bajos, está presente en el lugar necesario.
Finalmente, el regreso es fiesta y la película se detiene en los testimonios de quienes lograron los hechos. A cámara dan su opiniones y muestran una sintonía grupal que aseguró el éxito. Elma está de nuevo en casa, y hasta allí va Geoffrey.
Las tomas de los caminos a transitar nos hablan de la soledad en la que Elma vive. La puerta se abre y el oficial británico se abraza con la madre argentina. Luego, la reunión nos regala las fotos mas lindas y somos testigos de un abrazo en conjunto a cámara, con el detalle de las manos tomadas.
Todo ha terminado y la historia, como un gran backstage, valió una película

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