Teatro | Reseña de Hotel Monday


por Nadia Yannuzzi

El Hotel Monday es propiedad del difunto Gregorio, un fantasma con el que, de manera bastante natural, todos conviven sin mayores inconvenientes. En su honor, cada año se reúnen allí los huéspedes más ilustres. El éxito de la conmemoración recae en Julián, el recepcionista, responsable de prácticamente todo. Entre malabares —literal y metafóricos—, hará lo imposible para cumplir con su trabajo y dejar a todos conformes.

Por la recepción desfilan personajes tan excéntricos como inolvidables. Fieles a esa manía tan propia de la gente con dinero —creer que sus experiencias son universales: tener campos, jugar al polo, volar en primera y un largo etcétera—, le hablan a Julián como si fuera un par. Pero ante el menor gesto de individualidad, le recuerdan rápidamente cuál es su lugar: atenderlos, mientras sus sueños son tildados de “ridículos”.

Me resulta interesante cómo, desde un registro lúdico y abiertamente cómico, la obra despliega una crítica filosa al clasismo, la insensibilidad y la decadencia de quienes ocupan posiciones de privilegio. En ese sentido, la comparación con Tirria es inevitable. Hay varios puntos en común entre ambas propuestas, pero Hotel Monday se impone con holgura porque apuesta por un humor físico fresco, sin chistes racios allá Olmedo y Porcel. 



Hay tres aspectos de la puesta en escena que quiero destacar. Primero, no hay apertura de telón: los actores reciben al público mientras deambulan por el lobby. Segundo, el uso del espacio es sencillamente fascinante. El escenario se expande en todas direcciones, los actores entran y salen por los lugares más insólitos, la viuda de Gregorio baila sobre nuestras cabezas, vuelan flechas, nos apuntan con escopetas. Y, en tercer lugar, la destreza física del elenco es impactante. Las acrobacias hacen contener la respiración y dan cuenta de una versatilidad notable. Nada de esto es casual: la obra surge del programa de residencias de Proyecto Migra, plataforma especializada en artes circenses, y es una coproducción junto al Galpón de Guevara.

El lobby de un hotel funciona como escenario de una comedia que lo tiene todo: clown, acrobacia, ópera, trapecio, romance, lujuria, momentos rave y escenas de caza. Hotel Monday es como David Bowie: tan versátil que, si no te gusta todo, alguna parte seguro te va a fascinar. Por lo pronto, espero que todos salgan obsesionados con Tato Villanueva y su inolvidable versión del aria de Pagliacci.

Hotel Monday se presenta los viernes a las 20hs y los sábados a las 16.30hs en el Galpón de Guevara. Entradas por Alternativa Teatral.

Ficha técnica

𝘿𝙞𝙧𝙚𝙘𝙘𝙞ó𝙣: Florent Bergal

𝙀𝙡𝙚𝙣𝙘𝙤: Juan Carlos Fernández, Sofía Galliano, Gabi Parigi, Tomás Soko, Florencia Valeri y Tato Villanueva. 

𝘿𝙞𝙨𝙚ñ𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙪𝙘𝙚𝙨: Laura Saban. 

𝙑𝙚𝙨𝙩𝙪𝙖𝙧𝙞𝙤: Celina Santana. 

𝘼𝙨𝙞𝙨𝙩𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙙𝙚 𝙫𝙚𝙨𝙩𝙪𝙖𝙧𝙞𝙤: Prima. 

Escenografía: Lina Boselli 

𝙍𝙚𝙖𝙡𝙞𝙯𝙖𝙘𝙞ó𝙣 𝙖𝙪𝙙𝙞𝙤𝙫𝙞𝙨𝙪𝙖𝙡: Soyvidet. 

𝙁𝙤𝙩𝙤𝙜𝙧𝙖𝙛í𝙖: Macarena De Noia. 

𝘿𝙞𝙨𝙚ñ𝙤 𝙜𝙧á𝙛𝙞𝙘𝙤: Ekaterina Volovich.

𝘾𝙤𝙢𝙢𝙪𝙣𝙞𝙩𝙮 𝙈𝙖𝙣𝙖𝙜𝙚𝙧: Florencia Valeri. 

𝙋𝙧𝙤𝙙𝙪𝙘𝙘𝙞ó𝙣 e𝙟𝙚𝙘𝙪𝙩𝙞𝙫𝙖: Azul Berra.

𝙋𝙧𝙤𝙙𝙪𝙘𝙘𝙞ó𝙣 𝙜𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖𝙡: Pierpaolo Olcese.

𝙍𝙚𝙖𝙡𝙞𝙯𝙖𝙘𝙞ó𝙣: Vicky Villaverde.

𝘾𝙤𝙥𝙧𝙤𝙙𝙪𝙘𝙘𝙞ó𝙣: Proyecto Migra y El Galpón De Guevara 

Duración: 70 minutos. 


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