Reseña | Teatro | Venado Asesino
Muerto el perro… se acaba la rabia?
Por Gustavo Noriega
VENADO ASESINO, la obra que dirige Maruja Bustamante en el Espacio Los vidrios está basada
en una novela del brasileño Santiago Nazarian. Sus protagonistas son Rodolfo (Max Suen) que
acaba de matar al presidente de la Nación; y su inquisidor (Lisandro Rodríguez).
Cuando una figura impopular, encaramada en el poder, desagrada a una mayoría, aparece la
idea de eliminarla de la faz de la tierra. Lo que veremos en escena será un particular
interrogatorio al que es sometido el jovencito que llevó adelante el magnicidio.
Hasta que ellos suban a escena, al público lo recibirá una proyección de “Babe, el chanchito
valiente” cantando una y otra vez Jingle bell, como para que resuene en el público la cultura
navideña, que claramente no nos pertenece.
La cercanía física de los actores sin maquillaje, con ropa de calle, los hace accesibles no son
personajes parecen personas, más allá de que el interrogatorio no resulte natural y por
momentos se vuelva automático, empobreciendo la tensión planteada.
A Babe lo callarán; una vez que se pongan de acuerdo los actores con los asistentes (en este
desacuerdo acordado) dándole a la puesta una impronta como de ensayo.
Limitando con el arte relacional, practican una espontaneidad con el público al que busca
involucrar a toda costa; forzándolo a aplaudir un hecho controversial. Luego, representan la
violencia física de modo paródico, pero con sonido de golpes amplificados que suman tensión
con un recurso molesto. El interrogatorio, que tampoco define su “desde dónde”. Es decir que
quien pregunta, podría ser Dios por su impunidad, o un “loco”.
La puesta propone una dinámica inspirada en los medios de comunicación; que se escudan en
el derecho a saber, para “despedazar” a quien sea. Habrá momentos de impasse con música
en vivo, que siempre es bienvenida, aunque resulta un contrapunto escaso.
Nunca se menciona el nombre de la víctima fatal, aunque se sabe que es el representante de la
una derecha insufrible. Mientras que el victimario ha sido víctima de vínculos nocivos toda su
vida. Pero lo que lo convierte en venado es su carácter semisalvaje o semidomesticado; cuya
imagen se asocia simbólicamente a la renovación, o la regeneración.
Es una obra awake (despierta) alerta, consciente de las injusticias sociales, raciales y políticas;
ciertamente que no hay tantas. Así que ¡Aplausos!

Comentarios
Publicar un comentario