Reseña | Cine | Romería
Por María Ceballos
“Romería” es la tercera película de la realizadora española Carla Simón. Tuvo su estreno en el Festival de Cine de Cannes del pasado año.
Fue una de las tres preseleccionadas para representar a España en los Premios de la Academia de este año, junto con “Sorda” (2025) de Eva Libertad. Sin embargo, fue “Sirât” (2025), de Oliver Laxe, quien se ganó su lugar.
Se trata de un relato muy personal para Simón, quien retrata y reimagina la historia de sus padres, quienes murieron a causa del sida cuando era solo una niña. Podemos pensarla como el proyecto que completa su trilogía familiar, junto con “Verano 1993” (2017) y “Alcarràs” (2022).
Se encuentra protagonizada por Llúcia Garcia, quien interpreta a Marina, el alter ego de la directora. La joven, quien necesita unos papeles para acceder a una beca, se embarca en un viaje por la tierras que habitaron sus progenitores de jóvenes, antes de tenerla, y se encuentra con la familia de su padre, con quienes nunca tuvo relación.
De esa manera, descubre cómo cada miembro de ese clan roto recuerda la misma historia de maneras diferentes; aportando fechas y lugares que no coinciden, entre miradas y silencios que cuestionan la curiosidad de Marina. Tíos que la quieren y otros que fingen hacerlo, y abuelos distantes que pretenden arreglar el no reconocimiento con dinero.
“Romería” es una película sobre la memoria y la búsqueda de la identidad. Sobre lo dicho y lo no dicho y lo censurado por la misma familia, aquello que no se nombra y permanece en las sombras, muchas veces por vergüenza o a causa del “qué dirán”.
Su tratamiento de diario de viaje, con placas que ordenan la narración, y segmentos que funcionan como una especie de material de archivo, acompañan la historia de maravilla. También la idea del doble, de la protagonista como el calco de su madre, viviendo ese último verano con su padre antes de la separación. Y el mar que funciona como un escenario perfecto para este viaje de autoconocimiento.
Entre secuencias oníricas y aventuras alucinógenas, Simón nos propone una travesía que vale la pena realizar. Resulta poético que el motor de la protagonista sea su afán por contar historias: la beca en cuestión es para estudiar cine y, en ese proceso, la protagonista se descubre contándose a ella misma, así como a su historia familiar.
Muchos aseguran que se trata de la mejor película de Carla Simón hasta la fecha. Tendrán que verla para averiguarlo.
“Romería”, en cines desde este jueves 12 de febrero.

Comentarios
Publicar un comentario