Reseña | Teatro | Baco Polaco
TEATRO
con MAYÚS
Por Pehuén Cordero
Mauricio
Kartun reestrenó su nueva obra y lo hace, una vez más, confirmando que está en
el podio de los grandes arquitectos de la escena teatral argentina. BACO POLACO
es un obrón por su dramaturgia y dirección, por todas las actuaciones
(elencazo: Aníbal
Gulluni, Paloma Zaremba, Nahuel Monasterio, Soledad Bautista, José Mehrez y
Luciana Dulitzky), la iluminación a cargo de Agnese Lozupone, la música
interpretada en vivo por Gulluni, los movimientos escénicos a cargo de Juan
Branca, el vestuario de Rodrigo González Garillo, y por todo esto y más BACO
POLACO es una obra TEATRAL en un sentido total. Teatro en estado pleno. Teatro
con mayúsculas.
Hablar
de Kartun es hablar de un creador fundamental del teatro argentino
contemporáneo. Dramaturgo, director, maestro de generaciones, multipremiado,
referencia ineludible del teatro nacional e internacional. Cada obra suya es
cita obligada para cualquiera que ame el teatro. Sus espectáculos, con un
lenguaje elaborado y popular al mismo tiempo, son celebración. Y que
ahora BACO POLACO emprenda viaje a Colombia confirma el interés que su trabajo
despierta más allá de nuestro territorio.
BACO
POLACO traslada la tragedia de Eurípides a un pueblo del interior profundo en
los años treinta. El maestro la definió como “un pastiche de “Las bacantes de
Eurípides”, y en esa operación de reescritura se despliega todo su talento:
Reina Esther, la virgen vitrolera, lleva su música por la llanura en discos de
pasta. Una DJ mitológica que allí donde llega nace la fiesta, la bacanal, la
gran orgía gaucha. Con su hermana Sarita, el señor Silenio (empresario ebrio) y
Dionisio, que enamorado de la legendaria la sigue desde siempre como su
mascota, la troupe llega a un pueblito durante los carnavales. Penteo, hijo del
poder, se obsesiona con Reina Esther. Y entonces detona la tragedia.
El
creador de “Terrenal”, “La Madonnita”, “El partener”, “Chau Misterix”, entre
otros éxitos, no se pierde aquí la oportunidad de hacer bajadas políticas
filosas, de esas que resuenan incómodas y vigentes: “odio cuando disfrutan”,
“nosotros siempre del otro lado de las vías”, “10 centavos la felicidad”,
“humilde hijo del poder”, “modernoide”, “izquierdistas negros de mierda”, “los
opas y los dioses son iguales”. Frases/ideas que aparecen orgánicamente en la
trama y que funcionan como dardos directos al presente. El teatro como fiesta y
como campo de batalla simbólico.
El
elenco está conformado por artistas egresadxs de múltiples camadas de la
Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD): Gulluni, Zaremba, Bautista,
Mehrez, Dulitzky y Monasterio. También el montaje está realizado por egresadxs
de distintas carreras de la EMAD, institución donde Kartun creó y dictó su
Curso de Dramaturgia durante más de veinte años. Este proyecto se propone como
un reconocimiento a los talentos que allí se forman. La música en vivo aporta
un espesor ritual y popular; la iluminación construye climas que van del
carnaval a lo trágico; el vestuario juega entre mitología griega y arrabal
criollo. Un espectáculo integral. Nada quedó librado al azar.
BACO
POLACO es un acontecimiento en el Teatro Sarmiento, una tragedia criolla con
olor a tierra y vino, un carnaval que termina en… (sin spoiler).
Posiblemente permanezca en cartel por varios añitos. Kartun nos acostumbró a
que se puede dialogar con los clásicos sin solemnidad, con humor, con buena
música, con excesos propios de nuestra humanidad y con pensamiento crítico.
Teatro que interpela, que incomoda, que emociona y que divierte. ¿Qué más
querés?

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