Reseña | Teatro | Rojos globos rojos

El show debe continuar

Por Gustavo Noriega

Rojos globos rojos, es la obra que creara Eduardo “Tato” Pavlovsky allá en los ´90, como una necesidad de autoexpresión; para quien había vivido en el exilio y de regreso debía enfrentar nuevamente una realidad que estaba muy lejos de sus aspiraciones. 

“El teatrito de los Globos Rojos”, está por cerrar, y funciona en la obra como metáfora de todo aquello que no es rentable; o como puede escucharse en el mundo convertido en Mercado: lo que no se puede comercializar está destinado a desaparecer. 

El elenco de este varieté, el Cardenal (Raúl Rizzo) y sus escoltas las Hermanas Popis (Gabriela Perera y Marta Igarza), nos proponen con humor agridulce un recorrido que enuncia temas sobre la sociedad, reflexiones existenciales, ideas personales, pero también colectivas. 


¿Podría ser ésta la última función? ¿A qué otra cosa, podrían dedicarse para que su existencia no pierda sentido? Bastante autorreferencial si pensamos que Pavlovsky repartía su tiempo entre el consultorio como médico psiquiatra, la escritura, y las tablas. Las tablas que eran notoriamente independientes, despojadas, underground, innovadoras, con lugar para la improvisación y un espacio más bien circense, o si se quiere de lucha libre. 

La idea principal es una invitación a la resistencia; a oponerse de forma manifiesta a través de la protesta, la denuncia, la desobediencia; participando como ciudadanos, plenamente, autorreflexión mediante; con conciencia y autonomía. 


El color elegido para los aludidos globos del título, no es ingenuo, podemos asociar a él todas cualidades desde las inmediatas o las más elaboradas, comienzan por lo sanguíneo.

El particular trío -cuyos vínculos no dejan de ser ambiguos- habrá resultado más provocativo cuando la obra se estrenó; en tiempos en que aún no era tema corriente la pareja abierta, el poliamor, etc. En este sentido, algo también resulta extemporáneo de ver; la centralidad del hombre -machote- secundado por dos féminas, que casi tienen un rol decorativo; y especialmente luego de las andanadas feministas de las últimas décadas.

El paso de los años sobre un hombre cuyo cuerpo fue aprovechado tanto o más que su mente, es un acicate que lo perturba; y lo expone de a poco, creando una genuina expectativa. 


El vestuario es el marco ideal para sentir que estamos asistiendo a un espectáculo que contiene magia -y se agradece esa dedicación-; aunque quizá esa estética cuidada, no se corresponde con cierta miserabilidad que atraviesan los personajes. Y aunque Cardenal “aulla”: NO SE PUEDE ENTREGARLO TODO; indicando que no demos el brazo a torcer a los mecanismos del Poder; al mismo tiempo -los intérpretes- lo dan todo en escena.

DOMINGOS A LAS 19:00 HORAS

 Centro Cultural de la Cooperación – Sala Pugliese

Av. Corrientes 1543. CABA

Entrada general: $15.000

A la venta en Alternativa Teatral

Duración: 60 minutos


FICHA TÉCNICA

Autoría: Eduardo Tato Pavlovsky

Adaptación: Christian Forteza

Actúan: Raúl Rizzo, Gabriela Perera, Marta Igarza

Vestuario: Mario Pera Ochoa

Diseño de luces: Horacio Novelle

Música: Elena Irene Avena

Fotografía: Sebastian Ochoa

Comunicación visual: Claudio Medín

Prensa: Natalia Bocca

Asistencia de dirección – Producción: Elena Avena

Puesta en escena y Dirección: Christian Forteza

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