Cine | Reseña de Los Caminantes de la calle

País: Argentina. Año: 2026. Dirección: Juan Martín Hsu. Guion: Juan Martín Hsu y Marcelo Pitrola. Elenco: Victoria Almeida, Chien Min Lee, Andrés Alberto Tan He. Música: Jorge Miranda, Mowat. Fotografía: Roman Kasseroller. Montaje: Anita Remón. Duración: 90 minutos.. Distribuidora: Cinetren. 






por Nadia Yannuzzi


El dueño de un restaurante chino en Mendoza es extorsionado por la mafia para que pague protección a cambio de la “seguridad” de su local. Al mismo tiempo, una fiscal lleva adelante una investigación exhaustiva para llevar a juicio a los responsables. Este doble movimiento desata una escalada de violencia entre bandas rivales, con todo incluido: trata de personas, tiroteos, amenazas, romances inesperados, motociclistas y karaoke.

Los caminantes de la calle retoma un caso real ocurrido en 2010. No se trata solo de mitos o prejuicios —que, sin dudas, existen—: el crimen organizado chino es una realidad y no se limita a la extorsión a comercios de la colectividad, sino que involucra también delitos como la trata de personas con fines de explotación sexual y esclavitud laboral. Hablamos de una comunidad numerosa y hermética. En los primeros minutos del film vemos cómo una traductora renuncia por miedo. Según datos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, entre 2018 y 2020 solo se registró una denuncia por violencia de género realizada por una mujer china, un dato que habla tanto del subregistro como del aislamiento de la comunidad.



La estética de la película es impactante: una versión contemporánea del cine de kung fu de los años 70. Claro que aquí la violencia ya no aparece como una coreografía estilizada de artes marciales, sino como algo crudo y directo, con armas de fuego y disparos certeros. No es solo una elección visual, sino una decisión narrativa que dialoga con la brutalidad del caso real. Vale destacar especialmente la actuación de Chien Min Lee, en el rol del oficial Li, traductor de cantonés. Su serenidad y su dominio de los proverbios chinos aportan un necesario respiro en medio de una trama vertiginosa. El final es previsible, aunque no en un sentido negativo: sabemos que enfrentarse al crimen organizado rara vez ofrece cierres satisfactorios y que, allí donde cae una banda, otra ocupa su lugar.  

El director, Juan Martín Hsu, es de origen taiwanés y, a lo largo de su filmografía, explora de manera constante la experiencia de los migrantes asiáticos en la Argentina. Los caminantes de la calle también se presentó en la edición 2026 del BAFICI. En algún sentido, puede vincularse con Hijo mayor, de Cecilia Kang. Ambas películas muestran una cara menos visible de las comunidades asiáticas —china y coreana, respectivamente—, que solemos imaginar como silenciosas, discretas, trabajadoras y conservadoras. Andá a verla: probablemente después no vuelvas a recorrer tan despreocupadamente el bazar chino de tu barrio.


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