Teatro | Reseña de Misery





¡Ella es su fan número uno!: Misery

 por Agustina Noriega


Hay clásicos que siguen vigentes porque entienden que el verdadero terror no siempre está en lo sobrenatural, sino en las personas. “Misery” es uno de ellos.

Basada en la novela de Stephen King, “Misery” llega al Teatro Metropolitan en una nueva versión dirigida por Manuel González Gil, con adaptación de Daniel Botti y el propio director. Protagonizada por Julia Calvo y Juan Gil Navarro, la obra recupera uno de los grandes clásicos del terror psicológico a partir de una puesta que arriesga por el suspenso y el trabajo actoral.

La historia sigue a Paul Sheldon, un escritor de enorme éxito comercial que intenta dejar atrás la saga romántica que lo hizo famoso para comenzar una etapa más ambiciosa de su carrera. Tras sufrir un accidente automovilístico, es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera que asegura ser su fan número uno. Lo que parece un acto de generosidad pronto revela otra cara: Annie no solo es una admiradora incondicional, sino una mujer atravesada por una obsesión que mezcla amor, admiración y una peligrosa necesidad de controlar aquello que ama.

Desde el comienzo, la dirección construye el suspenso con precisión. La incertidumbre crece de manera constante y el público acompaña a Paul en una experiencia cada vez más asfixiante, sin poder anticipar cuál será el próximo movimiento de Annie.

Con una duración de aproximadamente una hora y veinte minutos, la obra mantiene el ritmo de principio a fin. La iluminación acompaña con exactitud cada cambio emocional y, junto con el diseño sonoro, se convierte en una herramienta narrativa fundamental. Los efectos de sonido y la música original de Martín Bianchedi no solo ambientan la acción: anticipan el peligro, generan sobresaltos y sostienen un clima de inquietud constante. La escenografía, lejos de ser un simple espacio fijo, se transforma constantemente y aporta dinamismo a la puesta sin perder nunca la sensación de encierro.



Gran parte de la fuerza de la obra descansa en sus interpretaciones. Julia Calvo compone una Annie Wilkes fascinante e inquietante a la vez. Alterna dulzura, infantilismo, humor y violencia con una naturalidad desarmante, construyendo un personaje tan impredecible como aterrador. Incluso en sus momentos más absurdos, cada reacción responde a una lógica propia que vuelve aún más perturbador su comportamiento.

Frente a ella, Juan Gil Navarro construye un Paul Sheldon contenido y profundamente vulnerable. A medida que avanza la historia, transmite con gran verdad el dolor, la impotencia y el desgaste físico y emocional de un hombre obligado a luchar no solo por su libertad, sino también por conservar su identidad como escritor.

La química entre ambos actores es uno de los grandes aciertos. Cada mirada, cada silencio y cada enfrentamiento modifican el equilibrio de poder entre los personajes, construyendo un vínculo tan creíble como perturbador que sostiene el interés durante toda la función.

Más allá del suspenso, la obra también propone una reflexión sobre el fanatismo y la posesión. Annie no ama a Paul tal como es: ama la versión que construyó de él y está dispuesta a imponerla a cualquier precio. Pone en evidencia cómo la admiración, cuando deja de reconocer al otro como un individuo libre, puede convertirse en una forma de violencia.

Para quienes aún no conocen la historia de “Misery”, esta nueva versión es una gran puerta de entrada. Una puesta sólida que recupera la esencia del clásico y demuestra por qué, tantos años después, sigue atrapando al público.


Ficha:

Autoría: William Goldman. Sobre textos de: Stephen King

Adaptación y traducción: Daniel Botti, Manuel González Gil

Actores: Julia Calvo, Juan Gil Navarro

Diseño de vestuario: Lara Sol Gaudini

Diseño de escenografía: Lula Rojo

Música: Martin Bianchedi

Asistencia de dirección: Juan Yacar

Producción general: Circus Entertainment Group S.a., Alberto Raimundo

Dirección de Producción: Gustavo Enrietti

Dirección general: Manuel González Gil



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