Cine | Reseña de Amor Travesti
por Pablo Kulcar
Los extremos son solo dos puntos que contienen a una totalidad. La sociedad es solo un abanico de grises que giran hacia otros colores.Tener que luchar en uno de esos lugares para ser aceptado es, en sí mismo, una contradicción social.
Hablar de minorías es solo un lenguaje cuantitativo, pero el poder de la mayoría lo instala como cualitativo.
La película nos muestra un mundo donde se nace desde una lucha interna por decidir dar la lucha externa. Un documental que registra la intimidad de lo que se denomina cultura Ballroom, que es, específicamente, un grupo enorme de minorías que se agrupan, se construyen, se contienen y dan desfiles que los hace visibles.
Estos eventos están lejos de la banalidad de la exposición por sí misma; responden a un relato histórico de ocultamiento y segregación. Los mismos tienen color y música y, sobre todo, identidad propia.
La película hace foco en esas identidades y en esos contextos personales que representan este desfile como símbolo de lo que está vivo en una sociedad que parece intentar negarlo. Se recorre, desde la intimidad, la historia de una joven que está en proceso de transición de género, así como lo que siente ella, su hermana y su madre. La mamá da clases de educación sexual en los colegios, pero acarrea miedos por la seguridad y el futuro de su hija. La disponibilidad laboral le hace temer una distorsión hacia alternativas peligrosas para ganar su sustento.Tienen un diálogo franco y fluido en el que intentan hacerse cargo de lo viven. La joven adolescente, muy lejos de la culpa, presenta una alegre y motivadora dignidad por lo siente que es.
La aceptación de la diversidad sexual sigue siendo un proceso cultural que la sociedad digiere de forma lenta. La historia nos muestra esos lugares y familias donde esta causa ya es casi un dogma. La adolescente intenta acelerar sus tiempos y su madre intenta contenerlos.
La película no se queda en lo anecdótico, tiene relatos en primera persona de actores importantes dentro de esta cultura, que aportan un análisis que enriquece lo que vemos.
Los desfiles están llenos de vitalidad. La película intercala con algunos realizados en los Estados Unidos, donde eran casi una declaración de guerra. La danza es importante, ya que se trata siempre de la aceptación de un cuerpo que no se asemeja a como se lo percibe. La joven da clases de danza y explica cómo moverse, por qué hacerlo de determinada manera y que se intenta decir o expresar. La música y los recitados son un momento contextual que le da intensidad a la trama. La representación de la esclavitud es fuerte y logra su objetivo. Un filme didáctico que nos rodea de semejantes intentando ser respetados, ya que el reconocimiento es algo que están capturando en sus pequeñas y grandes batallas cotidianas.


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