Reseña | Cine | The Souffleur


Por María T. Ceballos

“The Souffleur” es la nueva película del realizador argentino Gastón Solnicki. La misma tuvo su estreno en el Festival de Venecia del pasado año y tiene por protagonista al gran Willem Dafoe. Se trata de una coproducción entre Argentina y Austria y podría clasificarse como un drama ligero, que algunos clasifican de comedia negra.

Tal parece que hay una intención de las estrellas extranjeras de ponerle el cuerpo a la promoción de sus películas por estos lares. No hace mucho tiempo recibimos a Johnny Depp, quien prolongó su estadía en nuestro país durante varios días. En esta ocasión, el mismo Dafoe desembarca en Argentina y se dará cita este domingo 1 de febrero, en una función especial en el Cinépolis Plaza Houssay. La misma cuenta con un Q&A, con él y el director, y ya se encuentra agotada. Luego habrá una función a las 18 hs. y otra a las 18:15 hs.

Durante la noche también habrá una proyección en el MALBA, a las 22 hs. El intercambio entre Dafoe y Solnicki será transmitido por el canal de Youtube del museo.

Pero vayamos a la historia. Lucius Glantz (Willem Dafoe) es el director del Intercontinental, un prestigioso hotel en la ciudad de Viena, que se enfrenta a un comprador argentino que quiere demolerlo y renovarlo. Este último se encuentra interpretado por el mismo Solnicki. Lucius, quien ve amenazado su lugar de pertenencia, junto con otros trabajadores del lugar, intentan detener esta venta. Esta premisa nos permite explorar diferentes situaciones en los pasillos y habitaciones del hotel, en donde se nos presentan personajes muy particulares, entre empleados y huéspedes.

Es como si el “The Grand Budapest Hotel” (2014) se filmara con colores más apagados y sin acción en el medio. Habrá que preguntarse si Dafoe, quien también participó de dicha cinta, sintió lo mismo. Pero los personajes de Solnicki no se encuentran tan desarrollados como para pasar por pintorescos: al contrario, por momentos, son aburridos y no hacen nada. Ni Lucius, quien debería llevar adelante la acción, se mueve demasiado por la concreción de su objetivo.

Se trata de un visionado ameno que no tiene mayores intenciones más que atraer por la figura estelar de Dafoe, quien hace muy bien su trabajo entre guiños argentinos.

En cuanto a tecnicismos, cuenta con una fotografía y una composición increíbles. El imponente edificio oficia como un personaje más y se encuentra exquisitamente filmado. Pero el proyecto avanza a ritmo lento y la historia se cae. No hay esteticismo que valga si el guion no funciona.

Sin embargo, Willem Dafoe bailando cumbia es imperdible. Quizás una razón más que suficiente para verla.

Es una película de nicho que hace muy bien en programar sus funciones en un museo. Entre tanto tanque pochoclero y época de premiaciones, pasaría desapercibida en las salas convencionales, donde no encontraría su público ideal.

“The Souffleur”, todos los sábados del mes de febrero, a las 22 hs. en el MALBA.


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