Reseña | Cine | Song Sung Blue
Por Nahuel Tesouro
Song Sung Blue transcurre principalmente
entre los 90 y comienzos de los 2000, y esto no solo ocurre con el guion sino
con el producto final en sí: se siente como una película de fines de los 90,
comienzos de los 2000 en muchos sentidos. El dramatismo poco mesurado, las
actuaciones, la fotografía, la dirección, el soundtrack melancólico y la
búsqueda de hacer que el espectador sienta cualquier cosa menos distancia con
los personajes son todos rasgos que aportan a ese viaje a otra época.
Particularmente la última característica es
algo que se extrañaba, ya que la mayoría de las producciones hollywoodenses
actuales buscan producir lo contrario. A través de comentarios meta y humor que
rompe los momentos genuinos por miedo al ridículo o a que la película se tome
“demasiado en serio”, hoy en día se suele mantener una distancia enorme entre
la obra y el espectador a través de recordarle que solo está viendo una pieza
de ficción. Song Sung Blue parece verdaderamente un film de otra época y eso es
algo de lo que más valoro. Sus momentos tiernos son extremadamente tiernos, sus
momentos tristes son extremadamente tristes y algo exagerados. Pero a lo largo
de toda la historia, mantiene un tono uniforme de los films anzuelos para los
Oscar de épocas pasadas que le sirve a la perfección a la historia verídica del
dúo Lightning and Thunder, intérpretes de la obra de Neil Diamond.
Así y todo, tiene sus clásicos defectos de
película que busca a toda costa una nominación a los Oscar o algún otro premio
grande, y algo que me molesta mucho que son los golpes bajos. Este film tiene
bastante de eso. Si bien la historia real de Lightning and Thunder es fatal,
algunos hechos fueron alterados o cambiados de lugar para que el golpe a la
audiencia sea todavía más duro. Esa manipulación logra sin dudas su cometido
pero al costo de exagerar algunas cosas. Sin embargo, Hugh Jackman está
espectacular, en cualquier película donde cante, seré feliz; y, nuevamente, el
aspecto noventero/dosmilero de la cinta, un aspecto que ya no se ve tanto,
hacen que valga todo la pena. También está Kate Hudson, Michael Imperioli de
Los Soprano y se cantan todos los temas de Neil Diamond que uno pueda conocer.
Es un viaje bastante triste con momentos muy felices, que juega con los
sentimientos del espectador (quizás demasiado), pero a quienes les gusten esta
clase de historias dramáticas en carrera para la temporada de premios, debe
verla.

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