Reseña | Cine | ¿Y dónde está el policía?




Por Patricio Ferro 

¿Y dónde está el policía? es una continuación tardía de la trilogía de "La pistola desnuda" (The Naked Gun, David Zucker, 1988 y 1991, Peter Segal, 1994), en la que Liam Neeson interpreta a Frank Drebin Jr, hijo del policía que interpretó Leslie Nielsen en la original. En esta ocasión está dirigida por Akiva Schaffer y completan el elenco Pamela Anderson, Kevin Durand, Paul Walter Hauser y Danny Huston, entre otros.

En esta ocasión el detective de Los Angeles Frank Drebin Jr tiene que resolver el asesinato de un ingeniero que sucede mientras manejaba un auto eléctrico. Lo que lo lleva a conocer a su hermana (Anderson) de la que se enamora, y a investigar al magnate Richard Cane (Houston), principal sospechoso.

En primer lugar, es necesario aclarar que, al igual que sus antecesoras, se trata de otra parodia del policial negro en general, y no de una sola película en particular. Funciona gracias al contraste entre la seriedad característica de Liam Neeson con líneas de diálogo absurdas o con juegos de palabras que pronuncia, manteniendo el tono de policía rudo mientras suena de fondo la característica música de jazz. Lo mismo que ocurre con la femme fatale que interpreta Pamela Anderson, que al igual que la Catherine Tramell de Sharon Stone en "Bajos instintos" (Basic Insticts, Paul Verehoben 1992) escribe novelas policiales.




Sumando una gran cantidad de gags físicos propios de la slapstick comedy que van desde lo más grande, como romper la pared de una comisaría haciendo arrancar un auto conectado a un cable, hasta lo más pequeño, como llevar al extremo de lo ridículo a su protagonista tomando café de manera constante, logra una serie de recursos surrealistas, en los que lo inverosímil está permitido a pesar de que a veces resultan molestos, porque forma parte de las reglas de la parodia entendida como género cinematográfico.

En conclusión, ¿Y dónde está el policía? es una película que parodia el género policial, contando una historia que contiene todos los lugares comunes del mismo, que funciona porque Liam Neeson lo hace posible. El objetivo de hacer reír al espectador se logra con una gran cantidad de gags, la mayoría de ellos efectivos.

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