Cine | Reseña de Lo malo del amor
País: Argentina. Año: 2026. Dirección: Nico Capelli. Guion: Nico Capelli. Elenco: Nicolás Pauls, Magui Bravi, Pilar Fridman, Zoe Bertona, Valeria Kippes, Oscar Esperanza y Daniel Miglioranza. Fotografía: Guillermo Cónema. Música original: Marcelo Bórmida. Dirección de arte: Mariana Rodríguez Gastón Seats. Duración: 80 minutos. Género: Drama / Romance.
por Gustavo Noriega
Confesiones y mentiras
“Lo malo del amor”, la película de Nico Capelli, fue una historia pensada en principio para el teatro y que luego derivó en un proyecto audiovisual que, sin mayores pretensiones, se mueve entre la comedia y el drama. Con reminiscencias de Closer, la película de Mike Nichols de 2004, comienza dramáticamente cuando Daniel (Nicolás Pauls) sospecha que fue engañado por Jimena (Magui Bravi).
Él es un escritor consumado y tiene un amigo psicólogo (Oscar Esperanza), que será quien lo apuntale y ponga el humor a gran parte de las escenas, cuando se encuentran en charlas de cafés. La gracia de sus intervenciones, que resultan muy efectivas, estarán más apoyadas en un humor local, barrial, directo, etario -con perspectiva masculina- y no tanto en la sofisticación que supone el espacio de un analista.
Las sesiones con un paciente que no participa directamente de la trama serán los momentos para ironizar sobre el vínculo paciente/terapeuta, y mostrar con ligereza tanto al paciente como al profesional.
Daniel conocerá a Julieta (Pilar Fridman), quien le permitirá volver a creer en el amor y lo inspirará a escribir su próximo libro. Pero no pasará demasiado tiempo hasta que aparezca Andrea, una tercera persona que desestabilizará sus sentimientos, poniéndolo en la situación de ocupar el lugar del infiel. Esta situación inesperada pondrá en cuestión lo que creía haber aprendido, reavivando las heridas del pasado, quedando otra vez a merced de sus deseos y de sus miedos.
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| Nico Capelli junto a Magui Bravi, Pilar Fridman, Nicolás Pauls, Valeria Kippes y Oscar Esperanza |
Muchos de los pasajes de una escena a otra se realizan con tomas fijas de diferentes rincones de la Ciudad (Autónomo de Buenos Aires), más alguna bellísima toma con dron, que preanuncia una inminente tormenta, funcionando como metáfora de los sentimientos del protagonista ya que lleva por nombre Daniel, igual que uno de los fenómenos meteorológicos más mortíferos.
En el afán de naturalismo, el lenguaje se vuelve soez, por lo íntimo, cotidiano o doméstico. Por esto, gana en realismo, pero puede llegar a incomodar.
Completan el elenco con verosimilitud Zoe Bertona y Valeria Kippes, junto con Daniel Miglioranza, con cuyas apariciones muestra su solvencia para transmitir rápidamente lo disoluto de su personaje.
La película logra hacer reír más veces de las que logra emocionar, aunque actores y actrices funcionan muy bien en la pantalla grande. Con ropa de calle, de noche o disfrazados, vuelven reconocible a los personajes.
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