Cine | Reseña de Hechizo de amor: la magia continúa
Título Original: Practical Magic 2. País: EEUU. Año: 2026. Dirección: Susanne Bier. Guion: Akiva Goldsman, Georgia Pritchett, Adam Brooks, Robin Swicord sobre la novela de Alice Hoffman. Elenco: Sandra Bullock, Nicole Kidman, Joey King, Lee Pace, Maisie Williams, Xolo Maridueña, Stockard Channing y Dianne Wiest. Música: Rupert Gregson-Williams. Fotografía: Simon Duggan. Montaje: Sam Williams. Duración: 130 minutos. Distribuidora: Warner Pictures.
por Nahuel Tesouro
La secuela legado de Hechizo de Amor (Practical Magic) viene a continuar una larga tendencia reciente de segundas partes de películas de los 90/2000: Hocus Pocus 2, El Diablo Viste a La Moda 2 y, próximamente, una secuela de Cómo Perder a Un Hombre en 10 Días son algunos ejemplos.
Con las que salieron hasta ahora, casi siempre sucede lo mismo: uno de los grandes problemas que tienen es que buscan capturar la misma estética y sentido de los films originales pero, inevitablemente, se ven comprometidas por una visión contemporánea. Y eso sucede particularmente en Practical Magic 2.
Este detalle se ve muy claro en un punto tan importante como la utilización de la magia. El uso que se le da a este elemento en la secuela tiene poco que ver con el film de 1998. Algo que siempre fue destacable de la cinta original es que, por más que tratara acerca de cuatro brujas, el enfoque estaba en otro lado. De hecho, si uno revisita esa cinta notará que el uso de lo mágico es muy variado y distinto a lo que nos acostumbró el cine en el Siglo XXI.
En ese sentido, es innegable la aparición de Harry Potter en la pantalla grande a partir del 2001. Esa saga cambió para siempre la percepción de la magia y los hechiceros en el cine, y Practical Magic 2 no escapa a esa sombra. Si bien al comienzo hay guiños al film original en este apartado (la cuchara moviéndose sola en la taza del personaje de Sandra Bullock, las pociones, la sutileza de los encantos), a medida que avanza la historia todo va cambiando y, para el momento del clímax, nos encontramos ante un duelo de magia mucho más parecido al mundo de J. K. Rowling que a Practical Magic.
Mientras que la primera película triunfaba en diferenciarse de otras producciones de brujas, esta secuela deshace todo eso y transforma los momentos mágicos en algo muchísimo mas mediocre y genérico, con batallas sacadas de diégesis como Harry Potter e incluso Doctor Strange.
Por otro lado, está el humor. En la cinta de 1998, la dinámica entre Bullock y Kidman hacía que todo resultara mucho más entretenido y que los chistes fueran más entrañables (ya que, aceptémoslo, la primera película también tenía muchas fallas). En esta secuela, en cambio, el humor es uno de los puntos más débiles. Casi nunca genera gracia, la complicidad entre Bullock y Kidman ya no es igual, y los diálogos insisten con skits o remates que no funcionan.
Finalmente, están las hijas. Si bien el personaje de Joey King debería funcionar como un reflejo del de Kidman, mientras que su hermana, interpretada por Maisie Williams, debería hacer lo propio con el de Bullock, nada de esto se demuestra en la película en sí. Solo escuchamos a otros personajes señalar esto y vemos a Joey King teñida como Kidman. Nunca hay una química real entre los personajes de las hijas juntas, ni con su madre o su tía, y todo se siente muy forzado. A esto se suma que hay una hora y veinte minutos de película donde la hija interpretada por Williams desaparece de la historia por completo.
Y ni siquiera hace falta entrar en el hecho de que casi el 80% de lo que pasa en el film no tiene NINGUNA relación directa con la resolución del conflicto. No entraré en detalles para no spoilear pero es algo
que hacía rato no veía.
En conclusión, recomendaría volver a ver la
película original que, con todas sus fallas, tenía mucho más corazón y
originalidad.


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