Cine | Semana de Cine Italiano | Que Dios perdona a todos
por Nadia Yannuzzi
Arturo vive una vida sencilla. Es agente inmobiliario y cierra muchas ventas. Juega al fútbol y es pésimo, pero sus amigos lo quieren porque acepta ir de arquero. Ama los dulces y hace streaming apreciándolos —el mundo del streaming da para todo—. Pero su vida da un vuelco cuando conoce a la hermosa Flora, hija de uno de los pasteleros más prestigiosos de Palermo, que quiere abrir su propia pastelería. Arturo le muestra el local perfecto y así nace el amor.
Mas no todo es comer cannoli y cassata. Flora es católica —de misa diaria, como se diría antaño—. Arturo perdió la fe en el partido Italia-Brasil del Mundial del 82. Ante la disyuntiva de decir la verdad o, posiblemente, perder a Flora, decide hacerse pasar por católico practicante. Todo va muy bien hasta que la mentira sale a la luz. Y, en pleno pico glucémico, llega Bergoglio al rescate. El renacer de su fe hace que toda su vida, tan tranquila y predecible, comience a desarmarse.
Pierfrancesco Diliberto, conocido como Pif, protagoniza esta película, que también escribió. Antes fue un libro de su autoría, que él mismo le presentó al papa Francisco durante una audiencia —por supuesto, esto también aparece en los créditos—. Pif es de Palermo y hace bastantes chistes con la identidad regional. De hecho, su primera película es sobre la Cosa Nostra: La mafia uccide solo d'estate, estrenada en 2013. Es una figura muy conocida en Italia que apuesta por un humor más irónico e intelectual que, por ejemplo, el de Checco Zalone. Su coprotagonista, Giusy Buscemi, es adorable y tiene cierto parecido con Florence Pugh, que, como su personaje Flora, es una gran cocinera.
Que Dios perdona a todos es una comedia italiana para disfrutar y pasar un gran momento en el cine. Una carta de amor a la pastelería siciliana que tanta hermosura nos ha dado. También, desde mi punto de vista, hay una fuerte influencia del humor de Nanni Moretti. Primero, por su amor por los dulces, que trasciende la pantalla, así como por su neurosis respecto de la forma correcta de prepararlos. Segundo, por la comedia con papas, aunque, en realidad, los chistes con la curia católica ya constituyen un subgénero del humor italiano. Algunas escenas de los partidos de fútbol me recordaron a Palombella rossa, la comedia de Moretti de 1989.
Quizá tenga un final predecible y un perfil de plataforma de streaming (de hecho, Netflix es uno de los productores). Pero no todo en la vida es cine documental y conciencia de clase. Sin cambiar el tono de comedia ni ponerse solemne, la película deja su mensaje. El cine es un entretenimiento bellísimo que nos permite, por un rato, olvidarnos de todo. Dios así lo quiso.


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