Cine | Terminator 2 vuelve a los cines: 5 curiosidades de una película que cambió la ciencia ficción


A 35 años de su estreno, Terminator 2: El juicio final regresa a la pantalla grande. La película de James Cameron marcó un antes y un después en el cine de acción y ciencia ficción, pero detrás de sus escenas más recordadas también se esconden algunas historias sorprendentes.

Estrenada originalmente en 1991, Terminator 2: El juicio final superó las expectativas generadas por la película original y se convirtió, por derecho propio, en uno de los grandes clásicos del género.

James Cameron volvió a ponerse detrás de cámara, Arnold Schwarzenegger regresó como el Terminator y Linda Hamilton transformó por completo a Sarah Connor. A ellos se sumaron Edward Furlong como John Connor y Robert Patrick como el T-1000, uno de los villanos más recordados del cine.

Ahora, 35 años después, la película vuelve a los cines y la excusa es perfecta para repasar cinco curiosidades de su rodaje. 

Edward Furlong no era actor



Terminator 2 fue el debut cinematográfico de Edward Furlong. El joven fue descubierto por la directora de casting, Mali Finn en un Boys & Girls Club de Pasadena y terminó consiguiendo el papel de John Connor, uno de los personajes centrales de la película.

Su interpretación lo convirtió rápidamente en una de las caras jóvenes más reconocibles del cine de comienzos de los años 90.

Robert Patrick entrenó para correr como una máquina



Interpretar al T-1000 implicaba algo más que mantener una expresión intimidante. Robert Patrick realizó un intenso entrenamiento físico para conseguir que sus movimientos parecieran los de una máquina.

Uno de sus objetivos era poder correr a gran velocidad sin transmitir cansancio ni mostrar una respiración agitada. Durante los ensayos llegó a ser tan rápido que podía alcanzar a Edward Furlong mientras este escapaba en la motocicleta.

La película juega con quién es el verdadero villano



Quien llegó a Terminator 2 sin conocer absolutamente nada de la secuela podía encontrarse con un interesante juego planteado por Cameron.

Arnold Schwarzenegger había sido el implacable asesino de la primera película, por lo que su llegada en Terminator 2 podía hacer pensar que nuevamente venía detrás de John Connor. Robert Patrick, en cambio, tiene inicialmente una apariencia mucho más humana.

La película mantiene la ambigüedad hasta el encuentro en el centro comercial, cuando finalmente descubrimos que el Terminator de Schwarzenegger fue enviado para proteger a John y que el verdadero asesino es el T-1000.

Sin embargo, para buena parte del público de 1991 esto no fue realmente una sorpresa: la campaña promocional ya mostraba a Schwarzenegger como protector. El propio James Cameron defendió posteriormente esa decisión, ya que consideraba que transformar al villano de la primera película en héroe era uno de los grandes atractivos comerciales de la secuela.

La hermana gemela de Linda Hamilton ayudó a crear algunos de sus efectos



No todo lo sorprendente de Terminator 2 salió de una computadora.

Linda Hamilton tenía una hermana gemela, Leslie Hamilton Gearren, que participó en la película como doble. Su presencia permitió realizar determinados planos utilizando a ambas hermanas en lugar de recurrir a efectos digitales.

Uno de los ejemplos más ingeniosos aparece en la escena en la que Sarah Connor extrae el chip de la cabeza del Terminator. Lo que parece ser un espejo es, en realidad, un set duplicado: Linda y Arnold Schwarzenegger se encuentran de un lado y sus respectivos dobles del otro.

Un truco completamente práctico en una película que, paradójicamente, pasaría a la historia por revolucionar los efectos digitales.

¿Cuánto cobró Schwarzenegger por cada palabra?



Y llegamos a una de las cifras más llamativas detrás de la película.

Arnold Schwarzenegger recibió alrededor de 15 millones de dólares por protagonizar la secuela. Su Terminator, sin embargo, no era precisamente un personaje conversador: se estima que pronuncia alrededor de 700 palabras.

La cuenta da aproximadamente 21.000 dólares por palabra.

Llevado a una de las frases más famosas de la película, las cuatro palabras de “Hasta la vista, baby” representarían, siguiendo ese cálculo, más de 80.000 dólares de su salario.

Nada mal para una frase que terminaría formando parte de la historia del cine.

Una película pensada para la pantalla grande

Más allá de las curiosidades y las cifras, el regreso de Terminator 2 permite recuperar en una sala una película que llevó el cine de acción de comienzos de los 90 a otra escala.

Sus persecuciones, efectos prácticos y el revolucionario trabajo digital realizado para crear al T-1000 ayudaron a modificar las posibilidades de los efectos visuales en Hollywood, mientras que Sarah Connor se convirtió en uno de los personajes femeninos emblemáticos del cine de acción.

35 años después, Terminator 2: El juicio final vuelve a los cines. A veces, alcanza con volver a verlas como fueron pensadas: en una pantalla enorme.

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