Cine | Semana de Cine Italiano | Reseña de Primavera

País: Italia. Año: 2025. Dirección: Damiano Michieleto. Guion: Ludovica Rampoldi y Damiano Michieleto sobre una novela de Tiziano Scarpa. Elenco: Tecla Insolia, Michele Riondino, Andrea Pennacchi y Fabrizia Sacchi. Música: Fabio Massimo Capogrosso. Fotografía: Daria D'Antonio. Montaje: Walter Fasano. Duración: 110 minutos.





por Nadia Yannuzzi



La primera escena es brutal. La gobernanta del Orfanato della Pietà mete a tres gatitos en una bolsa y, sin vacilar, los tira al canal. Estamos en Venecia, a fines del siglo XVIII, en el orfanato más grande de la ciudad. Las internas estudian música y todo gira alrededor del dinero, al menos para las autoridades. Ante la pérdida de público —y, en consecuencia, de donaciones— en los conciertos de los domingos, deciden contratar un nuevo maestro para las internas. ¿Y quién aparece? Ni más ni menos que el mismísimo Antonio Vivaldi, interpretado por Michele Riondino, difícil de reconocer debajo de tanta peluca enrulada y un pelirrojo bastante polémico.

De todos modos, el protagonista no es él, sino Cecilia. Es una interna del orfanato y una gran violinista, aunque sus días dedicados a la música están contados. Ya le encontraron marido, cobraron la dote y, una vez casada, no podrá continuar tocando. La película cuenta cómo, con Vivaldi como maestro, Cecilia desarrolla todavía más su talento musical e intenta tomar las riendas de su vida con los recursos que tiene a disposición.

Primavera es una película interesante y entretenida, que mantiene un tono realista. Ambientada a finales del 1700, todo resulta creíble: no hay una reconstrucción de época excesivamente estetizada, donde todo parece impoluto, ni tampoco esa versión del pasado que parece obsesionada con mostrar suciedad y falta de higiene. El vestuario y las locaciones contribuyen a construir esa sensación de realidad. También está muy bien logrado el contraste entre la opulencia y la soberbia de las clases altas y las condiciones de vida de quienes se encuentran en una posición mucho más vulnerable.



La película tiene cierto parecido argumental con ¡Gloria!, de Margherita Vicario, pero encuentra su propio camino. El giro final, además, resulta interesante: no es completamente previsible y aporta un elemento de sorpresa que se agradece.

Por supuesto, la verdadera protagonista es la música; no por casualidad, Cecilia lleva el nombre de la santa patrona de los músicos. Damiano Michieletto, director de ópera, debuta aquí en el cine, mientras que Tecla Insolia, que interpreta a Cecilia, también es cantante y está deslumbrante en el papel. Para quienes no somos especialistas en música clásica, esto no representa ningún obstáculo: Primavera no exige conocimientos previos ni pretende ser un musical. Los interludios musicales se disfrutan por sí mismos.

No sorprende, entonces, que la película haya sido reconocida en los premios David di Donatello por su música, sonido y vestuario. Son precisamente esos elementos los que terminan de darle identidad a una película que encuentra en la música su mejor forma de contar esta historia.





 

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